viernes, 30 de noviembre de 2012

LEÍDO: "La tabla del uno" de José Alcaraz




Lleva islas desiertas de ventaja.

Le ha crecido
una barba enredadera en su interior,
desde las papilas gustativas hasta el tejido
esponjoso de sus tibias;

nadie la ve pero todos la sienten,

y no se sabe de qué forma
pero hace que piensen en él
como un hombre
con naufragios en los ojos.

No importa lo que haga,
siempre temerán
llegar a una sola de sus islas.

viernes, 23 de noviembre de 2012

LEÍDO: "Lo que esconde tu nombre" de Clara Sánchez

   Me enamoré de Clara Sánchez cuando intervenía en el programa de TVE Qué grande es el cine. No tenía ni veinte años y me decía que tendría que leer alguna novela de ella algún día. Ese día ha llegado y, plum, se cayó una de mis fantasías con una escritora madura. Mira que el argumento de los octogenarios nazis de la costa levantina tiene interés y potencial para ser novelizado extraordinariamente, pero, ay, no es el caso. La autora, sin pretenderlo, ha mojado la dinamita.




   Le Nouevel Observateur destaca que la autora «es dueña de un estilo y una libertad de tono que encantan. Su mirada es irónica. La crueldad es suavizada por la melancolía e incluso la indulgencia». Solamente por las fantasías que provocó a ese muchacho de dieciocho años tan lejano, prometo practicar la indulgencia con Lo que esconde tu nombre y leer alguna novela más de ella para no juzgar su todo por una parte.

jueves, 15 de noviembre de 2012

LEÍDO: "¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?" de Raymond Carver

   Es realmente difícil que Carver decepcione. Es un gigante. Quisiera llegarle a los talones y tengo la certeza de que sólo podría besarle los pies. ¿Carver es Dios? Hace la prosa que yo querría hacer.
   Poe, Carver… ¿Hay algo más?



lunes, 12 de noviembre de 2012

LEÍDO: "Cartas a un apátrida" de María Teresa Cervantes

   Hermoso libro. He leído gran parte de la obra de mi paisana, que se ha convertido en una amiga real al poder tratar con ella. Vivimos en la misma ciudad, pero no nos frecuentamos lo que quisiéramos. Suele ocurrir. Nos separan dos generaciones, a mí una crianza de hijos pequeños y a ella sus costumbres centroeuropeas y sus limitaciones físicas y horarias. En todo caso, como digo, creo que, junto a El bostezo del león, este libro está para mí entre lo mejor que ha dado Mª Teresa.




 NUNCA llegó ese día
—encuentro venturoso—
que en silencio implorabas.

Todo se fue contigo:
la fe, la paz, el sol, la lucidez postrera,
en las primeras horas de aquel atardecer
que no estuve a tu lado.

Y una última carta que quedó sin abrir.

domingo, 11 de noviembre de 2012

LEÍDO: "Territorio para el fuego" Javier García Cellino




TERRITORIO PARA EL FUEGO

Cuando la sangre del poeta
se extingue, aparece la palabra.

Su forma es tan antigua
como el limo o la ceniza,
pero a la vez es piedra fundamental
porque ordena la materia,
fortalece la bóveda de los sueños,
hace perseverar la lámpara
de los enamorados.

Diáspora de la luz,
la palabra permanece así junto al cuchillo
y su última debilidad,
el fuego.

jueves, 8 de noviembre de 2012

LEÍDO: "Un mundo feliz" de Aldous Huxley

   Novelón, sin duda, que deja resaca de por vida. Tengo la sensación de que todo el mundo ha leído este clásico en su juventud y que, aunque siempre he sabido —e incluso estudiado— su relevancia, he llegado muy tarde a su lectura real.
   He de confesar que, al principio, debido a la cantidad de información que tenía sobre Un mundo feliz, no estaba disfrutando realmente la novela. Sólo constataba lo que ya me había contado tanta gente, lo que ya había leído en muchos artículos o visto en documentales. Los prejuicios no dejaban impresionarme con el mundo que describe Huxley. Pero a mitad de libro, cuando empieza a removerse el asunto, me ha cautivado, me he olvidado de cualquier juicio previo y he podido asustarme e implicarme de verdad sintiendo las propuestas y enfrentamientos científico-filosóficos de unos personajes con otros.
   Me ha inquietado especialmente la conversación final de Mustafá Mond con Bernard, Helmholtz y El Salvaje. Ahí están todas las cartas boca arriba sobre el poder que tiene el ser humano sobre su propio destino.




   Una profesora de Filosofía me ha dicho que este libro lo pone muchas veces como lectura obligatoria a los alumnos de Psicología para que conozcan mejor la escuela conductista. Es una verdadera joya literaria que, además, como antiutopía, alerta contra cualquier totalitarismo.
   Ahora ya podré empezar con Contrapunto y veré lo pequeño que se me queda Brave new world a su lado. Ahí lo tengo, mirándome celoso en la estantería, junto al resto de toda la obra de Huxley. Pero, claro, le tengo que poner los cuernos con tantas otras obras... La orgía perpetua, que diría Vargas Llosa.
   Por cierto, me han contado que en algunos lugares de Reino Unido a los “canis” y “chonis” británicos les llaman “epsilones”.

domingo, 4 de noviembre de 2012

LEÍDO: "Sobre el tiempo caminan los árboles" de Ahmed Hachem Eraissouni

   Sé que es caer en una obviedad, pero me insisto en lo necesario de la poesía para comprender y comprenderse, lo imprescindible que es para vivir. Me proporciona una alegría inmensa difundirla, promocionarla, aproximarla a los demás, contribuyendo a una microscópica mejoría del mundo.




   Pienso en todo esto mientras leo este poema traducido por Mehdi Akhrif:


CANCIÓN PARA LA VÍA LÁCTEA

La nombré relámpago,
me senté delante de las cuerdas
que el horizonte tocaba.
La noche avanzaba
y la soñolienta luna se hundía.
Me perdí en sus extensiones,
y llorando, le dije: ¿cuántos cuerpos necesitas
para vaciar la herida de tu pasión?
Y todavía aquí,
trenzo la savia de los árboles
para alabar un ojo que ascienda
hacia la Vía Láctea
(La siento como vía de pasión aunque no lo es)
Contestó: giré alrededor de una fuente
siete veces tras otras siete
hasta que vi mis pensamientos
tocando las melodías de la luna.
Tomé el néctar del cuerpo anhelado,
me senté en el rincón de Sócrates,
la luz tenía el hechizo de los besos
cuando acaricia la lengua del fuego.

¿Fuiste entonces el vino que excitaba el destino
o un viento que soplaba en la morada de la esfinge?
No creía que los tiempos eran jardines
que cambiaron los colores en el límite del silencio.

Y se fueron…

Ahora extraen la tiza del patriotismo
de la somnolencia de los párpados.
Les dije:
Sócrates me enseñó
cómo apasionarme con el paraíso y el infierno,
cómo eludir la abundancia del cuerpo
y disolver la miel del desierto.
Cómo buscar en mis pies
la sangre de los senderos.
Cómo morir
junto al arroyo del alba.
Sé cómo las cosas se convierten en olas,
o en desfiladero
que al alcance del ojo transmutan en astro.
Sócrates me enseñó el amor eterno,
sin almohadas,
sin oraciones de rabinos.
Me enseñó cómo contemplar la blancura de una rosa,
cómo abrir una morada dentro de mi morada,
cómo buscarme un rincón rojo
para que sea frontera entre mí y mis límites.
Sócrates me enseñó la pasión del rechazo.
¡Oh, mujer!,
todavía yo en la exuberancia de estas esposas.
¿Cuántos cuerpos necesito
para salir del mío?
Dijo: ¡Aquí estás!
¡Qué bien!
Este cuerpo es una manzana,
entre vosotros no hay más ojos que los de la pasión.
¡Tómalo!
Mastica el silencio de las palabras,
no mires hacia la muerte,
no mires hacia la voz,
no mires
y ven.
En tu camino elige
un bastón de lluvia.
Mira hacia el poniente del cuerpo
y entra…
Yo entraba,
las ventanas apresuradas precedían a las cortinas,
como si mantuvieran en sus manos una leve nube,
o un jardín luminoso
que giraba alrededor del cuerpo.
Le dije: “Ahí está el relámpago. ¡Oh, amor mío!”
Y el amor escuchaba el himno
de esta oración.
Una polvareda se apoderaba del sofá
y del muro
sin notarse su relincho en el aire.
El silencio dominaba el cuerpo
y la imagen del rocío, como siempre,
muriendo en cada instante.
Nosotros declarábamos que nuestra Vía Láctea
es al del amor.
¿No fue así la visión de Sócrates?
Dijo: “La nombré mi camino.
           He aquí el cuerpo amado.
cuyas esencias fueron esparcidas
y cuya luz he prendido
                                   en las melodías
                                                            de la luna”.

viernes, 2 de noviembre de 2012

LEÍDO: "Narrativa y posmodernidad" de José María Pozuelo Yvancos





A la proliferación de diarios íntimos, memorias personales, dietarios de poetas, novelistas, autobiografías verdaderas o recreadas o fingidas hay que añadir un cierto sesgo existencial-vitalista de la narrativa misma que viene sufriendo un proceso de lirismo en el planteamiento egocentrista del propio material narrativo.
Una literatura de lo privado, de lo íntimo está ocupando el centro dominante hoy del mismo modo que en los años sesenta lo ocupó la “novela social”, es decir, su contraria, mucho más anclada en ambientes y procesos colectivos.