sábado, 29 de diciembre de 2012

LEÍDO: "La Odisea" de Derek Walcott

   Obra de teatro que recrea los pasajes importantes de la La Odisea, pero con una escenografía caribeña y un narrador negro ciego llamado Billy Blue (trasunto de Homero). Los personajes hablan entre la prosa poética, el verso y la canción. Fue un encargo que le hizo a Walcott la Royal Shakespeare Company. Bendito encargo.





BILLY BLUE: Las olas suenan como mandíbulas que mastican la noche.

jueves, 27 de diciembre de 2012

LEÍDO: "Mirar el mundo" de Antonio Marín Cano

   Coincidimos estudiando Filología Hispánica en la Universidad de Murcia. Él llegaba de Cieza con el aire sobrio de la meseta manchega y las ideas bastante claras en sus preferencias literarias, Fernando Pessoa figurando en el altar mayor. Yo traía conmigo de Cartagena la ilusión insaciable de un marinero novato por conocer teatro, poesía, narrativa y, naturalmente, nuevas mujeres en la capital de la huerta. Fuimos compañeros de clase durante cinco años. Todos los jóvenes letraheridos de la Región paseábamos nuestra melancolía —a veces forzada, a veces auténtica— por el ya legendario Campus de la Merced. En seguida conectamos en el aula: apenas unas miradas, unas cuantas conversaciones fugaces, un libro en la mano de determinado autor y ya estábamos etiquetados en “el grupo de los escritores” que, por supuesto, estaba inocentemente enfrentado al “grupo de los que les gusta la Gramática Histórica”.
   Acabada la carrera, la vida se encargó de dispersarnos. La última vez que lo vi por la facultad caminaba del brazo de una encantadora novia francesa que, felizmente, se ha convertido en su esposa y en la madre de sus dos hijos. Cuando preguntaba por él a amigos comunes me decían que se había ido a vivir con ella a la provincia de Jaén. De nuevo al interior, retirado de las luchas miserables entre poetas que se golpean por salir en una antología nacional o se maldicen por no ser llamados a un cónclave.
   Así lo he imaginado yo durante mucho tiempo, a su aire, centrado en su labor docente, sin la ambición que caracteriza a un creador, a quien ha elegido expresar por escrito sus sentimientos y quiere ser aplaudido por ello, sin la ansiedad afectiva del artista.




   Quince años después he vuelto a encontrarlo impartiendo clase en un instituto de San Javier y, aunque sigue fiel al perfil que lo caracterizaba como hombre juicioso y desenvuelto, ha sido muy estimulante saberlo convertido en un escritor de costa, preparado, además, para poetizar sin balbuceos, con seguridad, mirándonos fijamente porque él ya se ha mirado mucho a sí mismo y continúa haciéndolo todos los días desde su piel mediterránea hacia dentro.
   Antonio sigue teniendo las cosas claras y en su primer libro exhibe ya una poderosa personalidad: quiere vivir muy cerca del mar y reinventarlo. De estrofa en estrofa, anclando textos y embarcando imágenes, dibuja un recorrido por la costa de la comarca donde ha decidido echar raíces, despliega toda una escenografía de arrecifes, brisa, algas, rocas, arena, gaviotas, espuma, rompeolas, gafas de sol, puertos, acantilados, peces, lonjas, sal, conchas, barcos hundidos, viento y muelles. Familiarizado con su mitología, Santiago de la Ribera quizá se haya convertido en una ficción de la felicidad infantil, en el paisaje de un modo de existir, en un lugar litúrgico, en un sueño materializado.
   Estos poemas son plegarias difusas en la contemplación de la intimidad infinita. Nuestro autor no ha hecho más que apretar el gatillo y Mirar el mundo es su magnífico disparo de salida.

martes, 25 de diciembre de 2012

LEÍDO: "Poemas" de Chantal Maillard




LA VISITA

Dejé el hilo fuera.
Para sentir el peso. Para
sopesar. Las losas agrietadas,
el bermellón ajado de la tapicería,
presencias. Puse en su sitio la mesa.
Me senté con los muertos. Fue
una tarde apacible.
Al salir me di cuenta que el pretérito
puede usarse tan sólo en el umbral
del sueño.
Ahora, el hilo. La casa, una de ellas,
a salvo, mientras tanto.

martes, 18 de diciembre de 2012

LEÍDO: "El guardián del fin de los desiertos"

   Un libro colectivo sobre la obra de José Ángel Valente sabiamente coordinado por Antonio Lafarque y José Andújar Almansa. Precisamente Andújar Almansa, con su preciso ensayismo, también participa con su artículo ‘El limo y la ciudad celeste’ en este acercamiento a Valente. He subrayado algunos párrafos de su análisis “valentiano”:




   Valente, poeta de la aniquilación del yo y de sus fragmentarias apariciones. […] Valente se propone disolver la historia del sujeto y el sujeto de la historia en memoria material del mundo. […] A medida que nos adentramos en su poesía más metafísica, se incrementa el énfasis en la materialidad: también la palabra ha de hacerse cuerpo. […] Si la piel del amor es la piel del mundo, el lenguaje es ese elástico animal tendido entre la memoria y nuestras percepciones. […] Ejemplo de poeta europeo, Valente compartió con la lírica moderna una de sus aspiraciones geográficas esenciales: la metáfora de un sur que se sitúa al sur de todas las metáforas. Nostalgia sureña hubo en Luis Cernuda, nuestro más genuino romántico contemporáneo. Pero antes que con el autor de La realidad y el deseo, lírico andaluz trasterrado a la prosaica pesadilla del norte, la afinidad meridional de Valente, gallego con residencia durante largos años en Oxford, Ginebra y París, parece más cierta con Keats, Shelley o Hölderlin, autores con quienes pudo coincidir en eso que él mismo denominó «la gravitación mediterránea del hombre nórdico».

sábado, 15 de diciembre de 2012

LEÍDO: "Señales" de Dionisia García

   Es un libro de una madurez poética impecable.




Que la pasión no cese,
y los días oscuros
sean preludio fiel
de los comienzos nuevos.
Si el dolor nos acecha,
vendrá sin animarlo.
Hemos de concederle
tan solo lo preciso,
no más de su medida,
aquello que los hombres
no pueden remediar.
El paisaje de luz
que la vida nos brinda,
se arriesga sin demora.
Puede ser este instante
en la tarde de otoño,
que ahora se vislumbra
con ocres y rojizos
brillando entre los árboles.
No solo la belleza
es armonía y gozo,
también la lucha cómplice
con quienes convivimos
y por amor se entregan
a una dicha posible,
que es hoy y no mañana.
Para el ayer el llanto.

martes, 11 de diciembre de 2012

LEÍDO: "Cuatro tesis filosóficas" de Mao Tse-tung

   El ejemplar que manejo lo compré en Hispania, una librería de segunda mano en Cartagena. Las ediciones setenteras me chiflan. Esta es de 1974, a un año de que el Tío Paco muriese en su camita y de que yo naciera.




   Los conocimientos del hombre se componen sólo de dos partes: la experiencia directa y la experiencia indirecta. Al mismo tiempo, lo que para mí es experiencia indirecta, para otros es experiencia directa. Por lo tanto, si se toman los conocimientos en su conjunto, puede decirse que ningún conocimiento puede estar separado de la experiencia directa. La fuente de todos los conocimientos reside en las sensaciones, recibidas por los órganos humanos de los sentidos del mundo exterior que existe objetivamente. […] El conocimiento separado de la práctica es inconcebible.

martes, 4 de diciembre de 2012

LEÍDO: "Poesía vertical" de Roberto Juarroz

   Aunque él sospecha que Juarroz debió de ser un tipo más bien soso o aburrido en el trato social, creo que si el artífice de esta exhaustiva edición crítica, mi amigo Diego Sánchez Aguilar, hubiese sido contemporáneo de Juarroz, habrían sido íntimos amigos. En todo caso, un poeta excelente.




No se trata de hablar,
ni tampoco de callar:
se trata de abrir algo
entre la palabra y el silencio.
Quizá cuando transcurra todo,
también la palabra y el silencio,
quede esa zona abierta
como una esperanza hacia atrás.
Y tal vez ese signo invertido
constituya un toque de atención
para este mutismo ilimitado
donde palpablemente nos hundimos.

lunes, 3 de diciembre de 2012

LEÍDO: "Entre dos blancuras" de Mehdi Akhrif

   


   Maneja muy bien tanto el poema breve como el extenso. Dejo constancia aquí de su primer magisterio:


DENTRO DE POCO

Dentro de poco
el espacio se ocultará del ritmo
y el ritmo huirá
de mi custodia
y sólo quedará
una viscosa transparencia azul
bajo mi lengua, concentrada
en la agonía del texto.


[Traducción: Khalid Raissouni]