sábado, 27 de julio de 2013

LEÍDO: "Versículos del libro de la vida" de Latifa Meskini

   Me resulta muy curioso que gran parte de la poesía marroquí contemporánea siga bebiendo del misticismo. Incluso en poetas tan jóvenes como Latifa.

El gemido es un canto que se cubre con el trance.
Si el gemido fuese una morada me alojaría en ella,
coloraría su interior y exterior
con los colores del trance.
En aquel gemido
me entré entera,
de mí salió entera,
se calló enteramente.
La sangre gime en la arteria,
revela su expresión cuando alcanza el corazón,
se calla cuando alcanza la mente.
El gemido de la memoria es una revelación sin palabras.
Cuando escuchas su voz
amarra tus orejas, descuida sus notas.
Ninguna travesía pudo limitar el gemido
que se perdió solitario.
Por el eco resonó, por el silencio sucedió.
¡Delimita el límite entre el gemido y el silencio
para que no pierdas la voz!
El gemido desafía a la expresión.



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