miércoles, 7 de agosto de 2013

LEÍDO: "La broma infinita" de David Foster Wallace

   Me ha llevado tres meses leerlo, con la tentación de abandonarlo en algún tramo, pero ha merecido la pena coronar esa montaña.
   Joyce contestó a un periodista que le preguntó por Ulises que pretendía tener entretenidos a los críticos unos trescientos años. Cuando acaben con Joyce, pueden empezar por Foster Wallace. Todo suyo. No me interesa nada analizar este universo. Simplemente me he sentado a ver pasar los trenes, majestuosos, y cuando el color de los vagones era aburrido, miraba al cielo. Para jugar al eschaton ya me pongo el videoclip de ‘Calamity son’ de The Decemberists.



martes, 6 de agosto de 2013

LEÍDO: "Cover" de Martín Zúñiga Chávez

   Lo he releído ya en libro tras haber sido jurado en el premio Martín García Ramos, donde voté a su favor.
   Sigo pensando que no nos equivocamos.




Esto es lo que suena cuando un dedo se posa en una herida.
Trampas en la luz.

lunes, 5 de agosto de 2013

LEÍDO: "Bartleby, el escribiente" de Herman Melville

   Bartleby, el escribiente de Herman Melville es una relectura que hago de forma natural cada cierto tiempo. Tiene algunos párrafos en los que la voz del narrador emplea ese humor leve y audaz.




   Una de las indispensables tareas del escribiente es verificar la fidelidad de la copia, palabra por palabra. Es un asunto cansador, insípido y letárgico. Comprendo que para temperamentos sanguíneos, resultaría intolerable. Por ejemplo, no me imagino al ardoroso Byron, sentado junto a Bartleby, resignado a cotejar un expediente de quinientas páginas, escritas con letra apretada.


   Dentro de un tiempo seguiré explorando. Lo sé.


viernes, 2 de agosto de 2013

LEÍDO: "Órbita" de Miguel Serrano Larraz

   Un comienzo de lo más sugerente el del relato titulado ‘Y así sucesivamente’:




   Hay quien piensa que el universo es aleatorio. Hay quien piensa que el universo es arbitrario. Hay quien piensa que el universo es caótico. Yo voy a morir, porque encontré un orden al universo, una clave, en las matrículas de los coches de mi pueblo.