miércoles, 31 de diciembre de 2014

LEÍDO: "Schattenboxen" de Leo del Mar

   Sí, lo sé, yo no practico literatura esquizoide. Mi escritura está lejos de ella, no va con mi personalidad creadora, pero eso no quita para que a mis lecturas les eche salsas esquizo de vez en cuando. Me divierten, me gustan, son sugestivas y me estimulan. Y no le doy más vueltas.




ALGO PERSONAL, RENOVADO

¿Qué te dio el sur, qué no da el norte?
Hay picaderos y tramontes,
rompeolas, adoquines sueltos...
Y las mujeres...
Tú sabes cómo son de iguales.
Tú eres lo peor entre iguales.
Calma, se andará, mira la mar. Saca tu perro a pasear.
Ni que declinaras comunismo.

domingo, 2 de noviembre de 2014

POETAS EN EL PENTAGRAMA: BUNBURY Y EL VIAJE A NINGUNA PARTE



Bunbury desmontó el circo. Y no porque los enanos le hubiesen crecido. Más bien le estaba ocurriendo todo lo contrario: las pulgas se iban amaestrando solas. La cancelación repentina de la gira de su disco en directo Freak Show en el verano de 2005 fue un golpe para los incondicionales. ¿Dónde se escondió el artista? Si hacemos caso al enigma propuesto en Viaje a ninguna parte obtendremos la respuesta en el mismo título. Y es que Bunbury se había labrado él solito, sin ayuda, un particular camino hacia el abismo desde hacía casi diez años. Rebobinemos brevemente: con Radical Sonora (1997) sorprendió a propios y extraños proponiendo un cambio extremo de vestuario, estilo y filosofía de vida respecto a Héroes del Silencio; con Pequeño (1999) hizo que hasta nuestras abuelas pudieran escuchar rock contemporáneo cantado en español y también consiguió que los amantes de la música no pronunciásemos el explotadísimo adjetivo ‘latino’ sin que se nos cayera la cara de vergüenza; con Flamingos (2002) demostró que desde la música popular aún podían dinamitarse convenciones estéticas y mirar hacia Latinoamérica con la cabeza bien alta, sin provocar pena, sin insistir en el victimismo de los epígonos de Manu Chao.
Aunque parezca una contradicción, Viaje a ninguna parte no fue más que la parada en el vértice del volcán de la creatividad. ¿Obra maestra o pérdida total de la orientación? Con este músico uno se ve obligado a tomar posiciones de inmediato. Yo creo que Bunbury se colocó, orgulloso, en la cima de su carrera. Desde el inicio a la mexicana de ‘Que tengas suertecita’ hasta ese tango esquizofrénico con tintes de vals vienés que es ‘Canto’ se exponía un rosario de canciones en las que veneraba a juglares del fracaso como Dylan, Tom Waits o Nick Cave (‘Los restos del naufragio’) porque padecía la resaca de amores y celos nacidos en la noche tabernaria de ciudades sudamericanas que frecuentaba (‘El rescate’, ‘Carmen Jones’, ‘En la pulpería de Lucita’, ‘Una canción triste’, ‘No me llames cariño’, ‘La chica triste que te hacía reír’). Parecía que la tristeza se apoderaba del ánimo de este tahúr cuando de repente se sacaba un as de la manga y nos ponía a bailar a todos a ritmo de sonido dixieland en ‘Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha’. Tanto la autocrítica como la crítica social y política han sido inherentes al pentagrama de este cuerdo maquillado, de modo que también las encontramos en temas como ‘La señorita hermafrodita’, ‘Adiós, compañeros, adiós’ o ‘El aragonés errante’. Y en mitad de esta fiesta dispuso un título de energía huracanada —nunca mejor dicho, a tenor de la banda que lo acompañaba, El Huracán Ambulante— como es ‘Anidando liendres’; en él se juntaban la fuerza del metal antiguo en el estribillo con la herencia actualizada de dos continentes cargados de historia indígena y occidental. Aquí Bunbury destapa, agita y derrocha la coctelera euro-americana: cabaret berlinés de entreguerras a lo Kurt Weill, dolor del tanguista, tres caribeño, júbilo circense de la factoría freak del cineasta Tod Browning, vientos aztecas, violines pamperos, guitarras eléctricas… Fue el grito de los raros, los marginados que ostentaban la corona. Se tuvieron que disfrazar para conseguirla y obtuvieron los resultados esperados.

A pesar del anuncio de despedida indefinida, el zaragozano siguió dándonos lecciones de teatro hecho música en trabajos posteriores: Hellville de Luxe (2008), Las consecuencias (2010), Licenciado Cantinas (2011) y Palosanto (2013). Como se ve, la función no acabó en Viaje a ninguna parte ni acabará hasta que Bunbury exhale su último suspiro. Lo sabemos. Seguro que no.

miércoles, 29 de octubre de 2014

LEÍDO: "Los soles por las noches esparcidos" de Santiago Montobbio

   Mi resumen tras la lectura de la obra poética completa —hasta la fecha— de Montobbio es, reinterpretando un verso de Carlos Pardo: ¡Oh, Nihilismo, Nihilismo, dame más de lo mismo!
   Copio una muestra:




UN POEMA que no vaya de nada,
que no tenga nada, o, lo que es lo mismo,
y no sé qué es más difícil o más fácil,
en el que la nada asome. Un poema
que la nada cifre, dé medidas. A la vida
la cerca la nada. La poesía bien puede
intentar cifrarla. Su pulso es siempre oscuro.
No sabemos hasta dónde llega, en qué tierra
adentro se hunde, qué largas pueden ser sus raíces.
La sospecha es que no termina nunca.
Más que un poema, necesita una obra
poética entera. Una obra en la que los poemas
siempre están en blanco y a la vez impresos
y los leemos. Qué dicen no entendemos.
Pero así están, sobre las páginas, cifra
exacta y fiel de la nada.

martes, 7 de octubre de 2014

COLLEJA




Ahora que tanto moderno de chupete y biberón y tanto hippie arrepentido escupen sobre su tumba queriendo distinguirse en su voz laudatoria, yo me atrevo a decir que Cortázar orina en los teclados de todos nuestros ordenadores, y en los de ellos más aún. 

Es uno de los escritores —narrador multiplanetario, poeta líquido, melómano buscón y politólogo cósmico— que más fulgor ocultan las lápidas de París.


Maestro Julio, estaré persiguiéndole hasta el final de mis días.





Juan de Dios García

sábado, 26 de julio de 2014

LEÍDO: “Narrativa en el exilio en lengua gallega” de Xesús Alonso Montero




   Día de ensayos breves.
   Según las estadísticas de este estudioso, en la Galicia sublevada de 1936 “pasearon” a nueve escritores en gallego y en el Madrid leal a tres.
   Otro dato de interés que ejemplifica cómo el ser humano se traiciona por miedo es la entusiasta propaganda franquista que en los años cuarenta hicieron los ilustres Vicente Risco o Álvaro Cunqueiro.
   El miedo lo puede casi todo.

martes, 15 de julio de 2014

LEÍDO: "El hilo de oro" de Eloy Sánchez Rosillo




   Para aquellos que nunca se hayan acercado a este poeta mediterráneo inmenso, se trata de una antología bien nutrida y comentada con seriedad, sin el agobio innecesario de algunas ediciones de Cátedra que terminan convirtiéndose en morlacos llenos de datos.
   Yo soy seguidor de Rosillo desde hace dieciocho años y la lectura de Hilo de oro ha sido un lento y dulce repaso a su trayectoria de árboles, lunas, veranos, paseos, jilgueros, atardeceres, muchachas, trenes y todas sus luces. Mucha luz. El alma llena de luz. Ha resultado ser un apacible baño de horas en la obra de Rosillo, un baño de esos en los que sales con las yemas de los dedos blancas y arrugadas pero con la satisfacción de haber disfrutado de un acto único en una tarde irrepetible, como esas tardes a las que canta el maestro.
   Plenitud.

viernes, 4 de julio de 2014

RELEÍDO: “El cementerio marino” de Paul Valéry

   Valéry dijo que era mejor El cementerio marino vertido al español por Jorge Guillén que escrito en su lengua original. Me parece una manera excelente de piropear a un traductor, aunque hayamos leído otras versiones que igualan la mítica de Guillén.





   Releo esta obra pura e incomprensible cada cierto tiempo y, como Valéry argumenta que es una partitura cuyo sentido ha de darlo el lector, hoy me apetecía interpretarla imaginando fonemas franceses haciendo acrobacias en el escritorio de Paul, inspirando sus solitarias duermevelas.

jueves, 3 de julio de 2014

LEÍDO: “Como un discípulo” de Douglas Bohórquez

   Otra muestra más de que la poesía venezolana contemporánea vive unas décadas de gracia. Aparte de picar un poco de Juan Liscano, Eugenio Montejo, Rafael Cadenas o Guillermo Sucre, realmente no le presté la atención adecuada a autores de Venezuela hasta que la editorial Candaya editó Todos han muerto, la obra completa del deslumbrante José Barroeta. Acabo de conocer a Douglas Bohórquez y este autor de Maracaibo se une a la nómina de intereses literarios venezolanos. Seguiremos leyendo con gusto caprichos así.




   Copio un poema breve:

Más placentero que conducir un Ferrari
último modelo
por las carreteras del sur de Francia
es hacer el amor
cuando ella lo desea
desde el fondo mismo
de su profundo árbol genealógico.

jueves, 26 de junio de 2014

VIDAS PARALELAS


La vida, definitivamente, es prosa, no es verso. Por eso la poesía, de alguna manera, no está dentro de la vida. ¿Os imagináis recoger todos los momentos más intensos de una vida y recopilarlos en un libro? Sería desbordante, no podríamos asimilar su lectura en unas semanas o en unos meses, tendríamos que ir leyéndolo durante años. Así es un buen poemario, ése que resiste todo nuestro tiempo de lectores.


Haced la prueba cuando queráis. La novela no resiste tanto, porque no es esencial, es global y normal. Es vital. Solamente aquellos párrafos de una buena novela que están escritos en un momento de reflexión épico-lírica nos parecen finalmente salvables, trascendentales, perennes. La poesía se nos escapa de las manos, tiene afán —diría incluso que orgullo— de infinitud.

sábado, 21 de junio de 2014

OFICIO


Hace más de una década que trato de escribir poesía sin tener en cuenta las bases de los certámenes literarios, ciertas condiciones que con veinte años me inquietaban: ¿debería quitar este poema si lo presento al Adonáis? ¿Al jurado de este premio le interesarán más versos con mucha droga y rock & roll de alto voltaje? ¿Me invento un perfil, tan en boga, de universitaria cosmopolita, políglota y desinhibida sexualmente, y con suerte provoco a algún gestor cultural salido o caigo de pie en alguna editorial moderna?
La cabeza desordenada, la insatisfacción de lo escrito. Pasar los minutos pensando en la idoneidad de una coma o un punto. A veces es imposible sacar brillo a los endecasílabos de una estrofa que se ha declarado insurrecta. A veces es posible sentir el texto amputado o inacabado.

Trato de escribir poesía a puñetazos con la nada.

lunes, 16 de junio de 2014

LEÍDO: “Los retratos” de Luis Alberto de Cuenca




   Para fanáticos “albertodeconquenses” será un libro simpático y, por supuesto, digno de figurar en cualquier biblioteca de lector de novísimos, pero si nos ponemos microscopio en mano, este libro se queda en graciosa desmesura juvenil, ejercicios veinteañeros de esteticismo decadentista, versos surrealistas un pelín alcanforados.
   Resumiendo: sólo para coleccionistas.

domingo, 15 de junio de 2014

LEÍDO: “La palidez del eco” de María Teresa Cervantes




AÚN recuerdo aquel hombre en negro y gris,
de cuidada apariencia, parco en sílabas.
Componía odas sáficas y, más tarde, supe
que luchaba laboriosamente con la métrica.
Era silencioso desde un extremo a otro de la vida,
le gustaba asomarse a ver la lluvia.
Apenas se ocupaba de la hora que era
y caminaba solo a través de la noche.


   Mª Teresa ha conocido en París a mucha gente como el hombre que describe en el poema. En Ginebra también conocí a un ser particular, de esos que caminan por la vida sin dirección precisa, pero que recorren caminos sin fin. A veces tuvo la curiosidad de hablar con ellos, otras los dejó pasar y se quedó con el silencio que los envolvía. Andaban la vida tal vez a consecuencia de un conflicto insoluble. La recorrieron trágicamente, como la Ofelia de Shakespeare, a orillas del Támesis, perdida la razón, y clamando: «Sabemos lo que somos, pero no lo que seremos».
   El cuadro de la portada del libro es muy bello. Creo que Melero se esmeró. Él coge al azar alguno de sus dibujos y los ajusta a las portadas de Mª Teresa. Es un pintor muy singular y, al mismo tiempo, muy bueno. No siempre se corresponde ambas virtudes.


LEÍDO: “Herida” de Antonio Llorente




   Poesía metafísica en los aledaños de los hipermercados.
   Interprétese como se desee.

domingo, 1 de junio de 2014

LEÍDO: “¿Otro camino para la novela?” de José María Guelbenzu




   Destaco este párrafo:

   Hay tres libros en los que pretendo apoyarme: Negra espalda del tiempo de Javier Marías, Sefarad de Antonio Muñoz Molina y Bartleby y compañía de Enrique Vila-Matas. No me preocupa saber si la intención de los autores era o no el hallazgo o el uso de una nueva forma de novelar, lo interesante de los tres libros es que conectan desde España con esa nueva clase de literatura que está creciendo en el mundo occidental de manera considerable y que puede acabar convirtiéndose en un género nuevo que los anglosajones, con esa mezcla de pragmatismo e ingenio que lucen a menudo, han empezado a llamar ‘faction’.

   Ensayito de la colección Cuadernos de Mangana, bastante lúcido en cuanto a sus conclusiones, teniendo en cuenta que se publicó en 2002. A doce años vista, está bien comprobar quién arriesgaba en sus argumentos y quién no. Entonces aún no existían las redes sociales como ahora, de modo que aplaudo la exposición de Guelbenzu.

jueves, 22 de mayo de 2014

LEÍDO: “Esferas” de Saray Pavón




POR ellos
me he disfrazado
de colegiala,
de enfermera,
de futbolista,
de vampirella,
de princesa,
de ramera,
de china,
de presa,
y algunos
se escandalizan
cuando les digo
que me gusta
que me chupen
los pies.

lunes, 19 de mayo de 2014

LEÍDO: “Conjuros” de Xánath Caraza




vibraciones de lluvia entre los pinos
sonidos del bosque

círculos de plata en crescendo

sinfonía acuática
pintura musical
lago impresionista

miércoles, 30 de abril de 2014

LEÍDO: “También eso era el verano” de Isabel Cadenas Cañón




Ya lo dije: que nada olía como su pintalabios. Que antes de cruzar el patio exigía sistemáticamente mi ración de rojo; que la escuela se volvía incomprensible sin el beso matinal que me teñía los labios y me hacía creerme mujer a los siete. Y que quizá el color fue cambiando con el tiempo, pero que las barras olían siempre a sonrisa materna, a esa nostalgia encerrada en el tiempo que, un día, destapé en el armario del cuarto de baño.

miércoles, 23 de abril de 2014

LEÍDO: “Vivir lo que se muere” de Joaquín Ortega Parra




Y ya no grito. Escribo
simplemente.
Con la reja profunda del arado más recio
de mi tierra.

Ahondando. Ahondando.

Hasta llegar al centro
mineral de mi origen.

lunes, 21 de abril de 2014

domingo, 30 de marzo de 2014

RESISTENCIA

         No es tan difícil. Para no caer en la tristeza suelo pensar en mis amigos o familiares muertos, en los sueños que tenían y que se cortaron de cuajo por un accidente o una enfermedad fulminante. Dicen que no se puede estar pensando siempre en la muerte. Yo pienso cada día en ella. Y eso, por ahora, me da la vida.


lunes, 10 de marzo de 2014

CAMINO

        Aunque los leo, los subrayo y los valoro, como creador nunca me ha llamado la atención el malditismo de niño bien y revolucionario que brinca de cama en cama, se emborracha, se droga y da disgustos a su mamá.
        Desde hace años me reconozco cercano a la poética de Eloy Sánchez Rosillo, Karmelo Iribarren o Miguel d’Ors, por citar tres ejemplos hispánicos de enjundia. Podría nombrar otros modelos de referencia: Rada Panchovska, Emily Fragos, Edwin Madrid, Scott Hightower, Aïcha Bassry... Hay decenas de ellos, quizá cientos, dudo que miles.
        Me muestro elegíaco, pero queriendo aspirar gramos de elegancia. No aporto nada nuevo, tampoco creo que haga ninguna falta. Me conformo con parir un libro bien pulido, bien medido o con buena respiración, que contenga cosas efectivas y sensatas. En esto se conoce que voy para viejo.

viernes, 7 de marzo de 2014

PARAÍSO PERDIDO

     
         ¿Te acuerdas cuando íbamos de artistas teniendo dieciocho o diecinueve años y creíamos que la literatura era  fumar hierba  y beber cerveza en un piso de estudiantes leyendo entre varios un libro de Kavafis y sonando de fondo el órgano de Ray Manzarek? Estaba bien, ¿eh? Pero, claro, eso no era la literatura.

jueves, 30 de enero de 2014

JUSTICIA TECNOLÓGICA

Qué falacia la esperanza de vivir en una constante vanguardia. Estamos tan perseguidos, tan saciados de información y opinión, que cualquier tragedia o feliz descubrimiento pierden valor en apenas media hora. Los contenidos combinados que me arroja Facebook, Yahoo, BBC Mundo, Radio 5 o The New York Times hacen que me parezca tan relevante un atentado terrorista en Islamabad como la irrupción en el mercado cosmético de una revolucionaria crema hidratante. El maremoto de democracia expresiva en el que se han convertido los foros virtuales necesita con urgencia un antidiarreico constructivo.
         O quizá no. Quizá convivir con esta asfixia es el precio a pagar por poder descargarme gratuitamente en ocho segundos un ejemplar de la revista Uncut de noviembre de 2005, tener correspondencia inmediata y continua con el performista jalapeño Alejandro Hermosilla o sumergirme virtualmente, a cincuenta centímetros de mis ojos, en los remotos pasillos del Museo del Apartheid de Johannesburgo.

lunes, 27 de enero de 2014

ALCOHOL

            Con cierta frecuencia, cuando el vino calienta las mejillas y las lenguas en una cena amistosa, saltan temas peliagudos que en un contexto de sobriedad ni siquiera serían sugeridos. Por ejemplo, el tema del patriotismo. En seguida intento cerrar esta resbalosa cuestión para que la fiesta continúe por otros derroteros más útiles de desinhibición y trompa libre, aunque debo reconocer que no soy nada original respondiendo a la pregunta de qué entiendo yo por ser patriótico. Simplemente copio a Albert Camus adaptándolo a mi circunstancia. «Mi patria es la lengua española», digo.
           Se quedan todos los comensales pensativos durante dos segundos, y entonces es cuando pasamos del vino a los cubatas.


viernes, 17 de enero de 2014

PASIÓN SIN DIPLOMAS


Convocar, explorar, ahondar en las cuestiones que rodean la existencia humana. Crecer hacia dentro. Desafío perpetuo.
No es importante para un escritor tener guardado o colgado en la pared el certificado de una licenciatura. Puede hacerlo, pero no necesita cursar estudios reglados. Un escritor, más que ningún otro amante de las palabras, escribe por placer, con un impulso puro, por interés natural, sin normas ni programas prefijados. No imagino otra manera de aceptar la delicadeza hiriente de Luis Cernuda, el cristal poético de Roberto Juarroz.
          Pasión literaria, con todo lo que de porfiado y ruinoso conlleva esa pasión.

sábado, 4 de enero de 2014

DISCIPLINA

Un poema lleva desde hace dos semanas atrapado en las circunvoluciones de mi cerebro, rebotando de un lado a otro de la masa encefálica como las imágenes móviles de un salvapantallas. Amenaza ya con atentar contra mis propias neuronas si no se materializa de una vez.
Necesito disciplina. Escribo versos midiendo sílabas donde expreso alguna idea que no se me quitaría de la cabeza de otro modo.
«Libros, invierno, azúcar». Tres nociones para un combinado de heptasílabo.

        Desde que terminó el verano he escrito poquísimos textos y la mayoría han ido de la cabeza al olvido. Hay muchos medio empezados, como bufandas de lana que no acabasen de gustar a quien las cose. Esos poemas no son de fiar. Muchos quedarán durmiendo en este invierno para siempre. Así debe ser.