miércoles, 30 de abril de 2014

LEÍDO: “También eso era el verano” de Isabel Cadenas Cañón




Ya lo dije: que nada olía como su pintalabios. Que antes de cruzar el patio exigía sistemáticamente mi ración de rojo; que la escuela se volvía incomprensible sin el beso matinal que me teñía los labios y me hacía creerme mujer a los siete. Y que quizá el color fue cambiando con el tiempo, pero que las barras olían siempre a sonrisa materna, a esa nostalgia encerrada en el tiempo que, un día, destapé en el armario del cuarto de baño.

No hay comentarios: