miércoles, 29 de octubre de 2014

LEÍDO: "Los soles por las noches esparcidos" de Santiago Montobbio

   Mi resumen tras la lectura de la obra poética completa —hasta la fecha— de Montobbio es, reinterpretando un verso de Carlos Pardo: ¡Oh, Nihilismo, Nihilismo, dame más de lo mismo!
   Copio una muestra:




UN POEMA que no vaya de nada,
que no tenga nada, o, lo que es lo mismo,
y no sé qué es más difícil o más fácil,
en el que la nada asome. Un poema
que la nada cifre, dé medidas. A la vida
la cerca la nada. La poesía bien puede
intentar cifrarla. Su pulso es siempre oscuro.
No sabemos hasta dónde llega, en qué tierra
adentro se hunde, qué largas pueden ser sus raíces.
La sospecha es que no termina nunca.
Más que un poema, necesita una obra
poética entera. Una obra en la que los poemas
siempre están en blanco y a la vez impresos
y los leemos. Qué dicen no entendemos.
Pero así están, sobre las páginas, cifra
exacta y fiel de la nada.

martes, 7 de octubre de 2014

COLLEJA




Ahora que tanto moderno de chupete y biberón y tanto hippie arrepentido escupen sobre su tumba queriendo distinguirse en su voz laudatoria, yo me atrevo a decir que Cortázar orina en los teclados de todos nuestros ordenadores, y en los de ellos más aún. 

Es uno de los escritores —narrador multiplanetario, poeta líquido, melómano buscón y politólogo cósmico— que más fulgor ocultan las lápidas de París.


Maestro Julio, estaré persiguiéndole hasta el final de mis días.





Juan de Dios García