jueves, 30 de octubre de 2014

LEÍDO: "Imitación y verdad" de John Ruskin

   Tras fracasar en su matrimonio, tras no ser correspondido por varias doncellas de las que se fue enamorando y tras proponer mejoras sociales para los pobres de Inglaterra, el autor cayó en la locura sus diez últimos años de vida. Antes de enfermar escribió en cinco gruesos volúmenes su Pintores modernos, obra fundamental en el siglo XIX. Menos mal que hay gente comprensiva como los de la editorial Casimiro, que piensa en los que no sabemos tanto de crítica de arte y nos ofrece libros como éste: un “grandes éxitos” del Modern painters.



LEÍDO: "Diván del ópalo de fuego" de Clara Janés

   Un libro apoyado en una leyenda arábigo-mística, que escarba en la esencialidad atómica del amor humano y —lo más extraño de todo, dado su argumento— no cae en la cursilería. Y escrito en verso. Ahí es nada. Evidentemente, detrás de todo esto anda la mano maestra de Clara Janés.



miércoles, 29 de octubre de 2014

LEÍDO: "Los soles por las noches esparcidos" de Santiago Montobbio

   Mi resumen tras la lectura de la obra poética completa —hasta la fecha— de Montobbio es, reinterpretando un verso de Carlos Pardo: ¡Oh, Nihilismo, Nihilismo, dame más de lo mismo!
   Copio una muestra:




UN POEMA que no vaya de nada,
que no tenga nada, o, lo que es lo mismo,
y no sé qué es más difícil o más fácil,
en el que la nada asome. Un poema
que la nada cifre, dé medidas. A la vida
la cerca la nada. La poesía bien puede
intentar cifrarla. Su pulso es siempre oscuro.
No sabemos hasta dónde llega, en qué tierra
adentro se hunde, qué largas pueden ser sus raíces.
La sospecha es que no termina nunca.
Más que un poema, necesita una obra
poética entera. Una obra en la que los poemas
siempre están en blanco y a la vez impresos
y los leemos. Qué dicen no entendemos.
Pero así están, sobre las páginas, cifra
exacta y fiel de la nada.

viernes, 10 de octubre de 2014

LEÍDO: "Diva de mierda"

   Me encantó la idea de reunir textos alrededor del ego. Nada más conocer la noticia de su publicación pensé: «Ojalá lo leyesen Fulanito, Menganito y Zutanita. Falta les hace que se vean reflejados en la ridiculez de su egocentrismo, creyéndose lo más en el culo de España y, peor aún, autoproclamándose guardianes de la Raza Literaria y repartiendo carnets de escritor: tú eres evasivo, tú comprometido, tú mejor para público juvenil, tú eres marxista, tú eres mutante, tú eres cursi, tú eres de lo mejor (como yo), etc». Luego, al minuto, pensé: «Esto mismo puede estar pensando otro lector/autor de mí». Y cuando se neutralizaron ambos pensamientos ya estuve dispuesto a embarcarme tranquilamente en la lectura sin pensar en mis contemporáneos (servidor incluido). Destaco los textos de Arturo Accio, Lalo Barrubia, Javier Cánaves, Jordi Doce, David González, Juan Pardo Vidal, Víctor Peña Dacosta, Jesús Zomeño y ‘La carta abierta a Jaime Gil de Biedma’ de Ángel Manuel Gómez Espada, un ZAS que debería servir de receta para cualquier autor con subidón de ego, ego, ego.



martes, 7 de octubre de 2014

COLLEJA




Ahora que tanto moderno de chupete y biberón y tanto hippie arrepentido escupen sobre su tumba queriendo distinguirse en su voz laudatoria, yo me atrevo a decir que Cortázar orina en los teclados de todos nuestros ordenadores, y en los de ellos más aún. 

Es uno de los escritores —narrador multiplanetario, poeta líquido, melómano buscón y politólogo cósmico— que más fulgor ocultan las lápidas de París.


Maestro Julio, estaré persiguiéndole hasta el final de mis días.





Juan de Dios García

viernes, 3 de octubre de 2014

LEÍDO: "Si tocamos la tierra" de Aurora Saura

   Creo que no volverá a cumplir más los 60 años y sólo ha publicado cuatro libros: Las horas, De qué árbol, Retratos de interior y Si tocamos la tierra.
   Salvo excepciones, siempre me he fiado más de los escritores que publican poco o publican lentamente. En el otro peso de la balanza hay autores que tienen una incontinencia editora muy difícil de curar porque nadie de confianza osa decirles: «Eh, tía, para, ¿no te das cuenta de que estás mezclando continuamente oro con caca? Intenta que haya más de lo primero que de lo otro, respeta al lector», y si alguien se lo dice, no hacen ni caso, por mucho criterio o autoridad que tenga quien les advierte. Los “mezcladores” suelen padecer también de sordera.
   Pues eso, que Aurora Saura tiene un oído muy fino. Nos vemos en su próximo libro.



jueves, 2 de octubre de 2014

LEÍDO: "Música de cámara" de Rosa Regàs

   Una historia de amor ambientada en la Barcelona franquista, frustrada por un clasismo, un machismo y un catolicismo asfixiantes. Su argumento parece un cromo repetido, ¿a que sí? Pues está bien escrita. Sólo faltaba eso, claro.