jueves, 31 de diciembre de 2015

POETAS EN EL PENTAGRAMA: Curro Piñana y Jorge Luis Borges

   En el verano de 1998 me puse a trabajar con el cantaor Curro Piñana letras de mineras, campanilleros y granaínas que yo escribía para él, así como a adaptar a siguiriyas, malagueñas y soleás poemas de San Juan de la Cruz, Borges, Omar Khayyam… Hasta con versos de James Joyce me atreví, que fue cuando Curro tuvo que frenarme porque se me estaba yendo la cosa de las manos.
   Anécdotas aparte, a Curro le entusiasmó la adaptación entera que hicimos de Para las seis cuerdas, el libro de Borges con mayor quejío. Fue fácil trasladar a los cuchilleros de La Pampa hacia los campos, valles y llanuras del sur de España. Colocó como primer tema en su disco De la vigilia al alba (2004) la adaptación que hicimos de ‘Milonga de Albornoz’ de Jorge Luis Borges, convirtiéndola en bolero. Ahí está para quien la quiera disfrutar. Un trabajo musical excelente.




   Quiero rescatar, sin embargo, un directo en La Alhambra de 2008. El maestro Curro interpretó libérrimamente el final de la ‘Milonga de Albornoz’ junto a la laudista y cantante siria Waed Bouhassoun. Una exquisitez que gracias a internet se nos permite ver una y otra vez a los que no pudimos estar allí ni llorar su belleza a la manera de Stendhal.




   Copio entera la ‘Milonga de Albornoz’ de Jorge Luis Borges para quien tenga la suerte de leerla por primera vez:


MILONGA DE ALBORNOZ

Alguien ya contó los días.
Alguien ya sabe la hora.
Alguien para quien no hay
ni premuras ni demora.
Albornoz pasa silbando
una milonga entrerriana;
bajo el ala del chambergo
sus ojos ven la mañana.

La mañana de este día
del ochocientos noventa;
en el bajo del Retiro
ya le han perdido la cuenta
de amores y de trucadas
hasta el alba y de entreveros
a fierro con los sargentos,
con propios y forasteros.

Se la tienen bien jurada
más de un taura y más de un pillo;
en una esquina del sur
lo está esperando un cuchillo.
No un cuchillo sino tres
antes de clarear el día,
se le vinieron encima
y el hombre se defendía.

Un acero entró en el pecho,
ni se le movió la cara;
Alejo Albornoz murió
como si no le importara.
Pienso que le gustaría
saber que hoy anda su historia
en una milonga. El tiempo
es olvido y es memoria.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

LEÍDO: "La senda honda" de José Manuel Ramón

         Conozco bien las aventuras y desventuras de coordinar una revista cultural: el trabajo gratuito, la responsabilidad agotadora y el esfuerzo invisible. Llevo embarcado en El coloquio de los perros quince años y va para dieciséis. Digo esto porque he sabido que el oriolano José Manuel Ramón fue cofundador, junto a José Luis Zerón Huguet, de la revista de creación Empireuma, ya desaparecida. Este dato para mí es como descubrir en una entrevista de trabajo que el aspirante tiene conocimientos de nivel superior en inglés. No asegura que vaya a ser la persona elegida, pero ya tiene muchos puntos ganados para el puesto.
         Otro dato curioso sobre este libro es que fue escrito hace veinte años, los mismos pasados desde que el autor, al parecer, decidió “exiliarse” de la poesía.
         Cualquier poeta sabe que eso es imposible. Uno muere sin poder renegar de ello. Quizá pueda dejar de realizarse el acto físico de la escritura, eso sí, pero nunca podrá abandonarse la capacidad congénita de contemplar y penetrar verbalmente el mundo.
         La senda honda habla de eso, de mundo, es decir, de hombre y naturaleza en un discurrir sin comas, un continuum, un paisaje meditativo que bebe de la Filosofía apenas nombrándola.
         Antes de regresar a la nada estos poemas se revuelcan en la grama, se desconsuelan con la lluvia y el hielo monótono de noviembre, se vinculan a las aves, giran con medusas, esponjas y conchas en la arena, examinan la degradación del fruto caído.
         En el primero de ellos se comprime toda la ideología natural del libro.
         Copio:


EXORDIO

Nunca he creído que tras la noche
renazcan los campos cuajados de vida
lo puede parecer pero no es cierto

Cada sombra anuncia
una claridad devastadora
que tras hendir la tierra destrozar el alba
o desgarrar un cuerpo apenas duro
como lo pueda ser el de un hombre
continúa no siendo nada
e irremisiblemente siéndolo todo

Es por esto que lloramos
y si también escribo
es porque temo igualmente
a la muerte.



lunes, 28 de diciembre de 2015

LEÍDO: "El fantasma accidental" de William Burroughs

   Alucinante —en el sentido más químico de la palabra— es esta historia del pirata libertario Mission provocando una guerra civil en el Madagascar del siglo XVII por proteger mortalmente a los divinos lémures. Otra pieza más en el puzzle hipnótico en el que se convierte la lectura del más arriesgado de los beat, etiqueta que a este autor se le cayó prácticamente al segundo de colocársela.

   Aparte de algunos fragmentos de otras obras, antes de El fantasma accidental había leído Yonqui y releído El almuerzo desnudo. Esto último lo hice no tanto por recreación placentera como para entender más su universo y cerciorarme de que Burroughs es un anarquista zombie que siempre vivió al otro lado de la galaxia. Burroughs fue tal y como parecía: un escritor plutónico del siglo XXXIII.




LEÍDO: "Infierno y nadie" de Antonio Marín Albalate

   Tengo tres aplausos que dar cuando he terminado de leer —releer en muchos casos, ya que soy “albalatista” y conozco buena parte de su obra— Infierno y nadie. Uno a la editorial castellonense Unaria por crear la colección de antologías Iridio. No tanto por la idea, que es a todas luces interesante, sino por el excelente trabajo de edición con el que ha sido publicada, luciendo además una portada magnífica que muestra el perfil en blanco y negro del poeta fotografiado por el artista Antonio Gómez Ribelles; otro al repaso crítico del profesor José Luis Abraham López, con la serenidad y la precisión académica que le caracterizan; el tercero, obviamente, es para el autor, que nos deja un universo pleno de tristeza y grandeza, dos palabras consonantes y trenzadas en la cola de cometa que sobrevuela los treinta y seis poemarios antologados.
   Tiene muchos poemas breves eficaces, pero de entre todos éste es mi favorito. Pertenece a Opúsculo (1996):


VENTANA TRISTE DE OTOÑO

Pegada a un cristal,
una mujer llorando
es siempre un planeta
deshabitado.


   Con Albalate quiero caminar hasta el final.
   Larga vida, amigo.



domingo, 27 de diciembre de 2015

LEÍDO: "El fruto de la gramática" de Nuno Júdice

         Debido a una inevitable endogamia, los poetas formamos casi el 90% de lectores de poesía contemporánea. Los que hemos nacido en España conocemos sin esfuerzo y estamos atentos a autores emergentes, consolidados y a maestros vivos como Joan Margarit, Brines, Gamoneda, Gimferrer, Caballero Bonald… Los valoramos, los respetamos, e incluso, cada uno con su criterio, los descartamos de nuestras preferencias, aunque reconociendo su importancia. Sin embargo —¿por una razón atlántica, quizás?—, muchos poetas españoles leemos de espaldas a los vecinos portugueses. Sí, ya lo sé: Pessoa, Andrade, Al Berto, Sophia de Mello… Pero, ¿cuántos son?, ¿diez, quince a lo sumo?, ¿por qué la mayoría de los que conocemos están muertos?, ¿por qué no nos llegan los cercanos poetas portugueses de ahora y sí los estadounidenses?
         Mientras no nos dé tiempo para hacer un encuentro hispano-luso que fije una política de acercamiento de las líricas ibéricas, editoriales como la granadina Valparaíso va adelantándose a esa labor pendiente publicando libros tan necesarios como este O fruto da gramática.
         Copio una muestra:


EXOTISMO

En la terraza de las casas coloniales, mientras
los criados negros limpian las paredes de marcas
de los mosquitos muertos, los herederos adolescentes
besan a las sirvientas en los cuartos del fondo,
ignorando cómo ellas llenan sus vasos de leche
con el ácido fruto de oscuras cantáridas. Un sudor
de deseo les turba la sequedad del ojo, y abrazan
como enamorados insomnes el húmedo cuerpo
de las indígenas. No obstante, sueñan huir, e imaginan
que los cuerpos de aquellas mujeres se transforman
en piraguas capaces de traspasar los rápidos y los pantanos
que los separan del mar surcado por los antiguos
navíos de las compañías imperiales. Ellas, sin embargo,
tras agotarlos, huyen hacia dentro
de la floresta; y ellos, como náufragos de una playa desierta,
se dan cuenta de que nunca más tocarán sus senos y que,
si quieren encontrarlas, tendrán que atravesar las tempestades
tropicales con grandes maletas de bodega en la espalda,
llevando dentro de ellas las cartas que los antepasados
les escribieron, previniéndolos contra las fiebres y las mujeres.
Conocí a uno de ellos: pedía limosna
en una esquina de la ciudad, y me imploró, en vez
de la moneda de costumbre, que lo llevase de vuelta
a la floresta donde las sirvientas lo esperarían.



[Traducción: José Ángel García Caballero]



martes, 22 de diciembre de 2015

LEÍDO: "I love New Yo" de Guillermo F. Montoya

Imagínate una historia que tenga como personaje principal a la ciudad de Nueva York y que no sea una novela sobre gánsteres italoamericanos, sobre abogados y brókeres de Wall Street, sobre luchas territoriales entre bandas callejeras, sobre la vida lúdica y sexual de su clase media-alta o sobre catástrofes naturales por tierra, mar o zombie. Seguro que me falta algún topicazo más. Desde su fundación Nueva York es, junto con París, la puta más hermosa, la más codiciada a lo largo de una larguísima lista de ambiciosos escritores. […] Quería decir “musa”, perdón.
Imagínate una novela de más de cuatrocientas páginas que, sin embargo, sea de lectura ligera, amable, con dependientes, camareros y taxistas raramente joviales, con humor-freak no agresivo, una novela cuyo 80% de su estructura narrativa fuese diálogo entre una mujer llamada Atlanta, un español extranjero llamado Guillermo y un pequeño y curioso círculo de vecinos y amigos de todos los colores.
Imagínate una historia de amor adulto barnizada por una capa de frescura pop. Imagínate una novela cuya banda sonora, de Cohen a Sinatra, de Celentano a la Creedence, estuviese estudiada al milímetro para atravesar adecuadamente cualquier barrio, esquina, avenida, rascacielos, parque, puente, tienda, café, río y cuerpos incandescentes de la ciudad que nunca duerme.
Imagínate que el amor se burlara del capitalismo.
Es fácil si lo intentas.


Foto: Ana Rodríguez de Viguri



miércoles, 16 de diciembre de 2015

LEÍDO: "Buhardilla" de José Ángel García Caballero

   Un ojo en la antigüedad grecorromana y otro en el Occidente contemporáneo, con especial preferencia por las tierras portuguesas, que tienen cautivado a García Caballero (Valencia, 1977). En múltiples situaciones coinciden perfiles de la vieja Esparta con los de la bella Lisboa o cualquier ciudad española, y algunos personajes se asemejan: un barman veraniego originario de Delfos; un parque de barrio transitado por ciudadanos convertidos en habitantes de Alejandría; Nausícäa, que sigue protagonizando lamentos frente al mar; un profesor de instituto evocando todo un imperio en su humilde clase de latín; puentes nuevos construidos sobre ríos milenarios; Miguel Hernández bailando con Deméter…

Lo demás se parece a unos ojos de niña
interrumpiendo el paso, o a un cartel
con la fecha borrada en dirección contraria
y a bares que no cierran en día laborable.

Ni dentro, ni destierro.
La mitad de todo es literatura.



domingo, 13 de diciembre de 2015

LEÍDO: "Sutura" de Ismael Cabezas

   Crisol de lo mejor de la ya antediluviana poesía de la experiencia, las partículas más sutiles del venecianismo español y lo menos simplón de la nueva poesía social —nada de apunta-carros o iluminado post-15M, ya que Ismael tuvo clara su militancia desde que le salieron los dientes—.
   Eso es Sutura. Y encima escribe poemas de amor como éste:


MUJERES

Me gustan las mujeres que lo saben todo sobre Pizarnik
y toman demasiado valium para dormir
y tienen marcas de cigarrillos en los brazos,
me gustan las mujeres que nombran de forma extravagante
a media docena de gatos que tienen en un piso de cincuenta metros
y se maquillan los ojos como si aún vivieran en los 60,
me gustan las mujeres que tienen la voz ronca
y cantan los miércoles de madrugada en infames garitos
y se saben por siempre condenadas al fracaso,
me gustan las mujeres que trabajan de limpiadoras
en los barrios ricos y repasan con minuciosidad
al regresar a una casa destartalada y casi vacía
los últimos versos que han escrito,
me gustan las mujeres de los relatos de Carver,
por las que los hombres se vuelan la cabeza
o beben demasiada mala ginebra,
me gustan las mujeres que observan
cómo los universitarios de primer curso
escriben poemas que nadie recordará
sobre sucias servilletas de papel,
me gustan las mujeres que abrazan a un ciervo y nunca acabas
de saber si lo están protegiendo o se ocultan ellas
de la inmensa oscuridad del bosque,
me gustan mucho todas esas mujeres,
pero la que más me gusta eres tú,
que uniste tu cabeza a mi pecho
para oír mi corazón
cuando todos creían que había muerto.



   Brindo por uno de mis poetas favoritos vivos de España.



LEÍDO: "La literatura española" de Julio Torri

   Estos breviarios editados por Fondo de Cultura Económica son una delicia a la disposición de cualquier explorador de librerías de segunda o quinta mano. Eran publicaciones populares, diseñadas para los lectores corrientes, no especializados. La erudición al alcance de todos. Una síntesis magistral la del coahuilense Julio Torri.
   Parezco un abuelete diciendo esto, pero me rindo ante la evidencia: ya no se piensan, se escriben y se editan libros así porque ya no existe un público suficiente que demande este tipo de erudición, aunque sea en dosis comprimidas.
   Un lugar y dos fechas: Méjico, 1952; que nada tiene que ver con Méjico, 2015.
   Ahí lo dejo.



miércoles, 9 de diciembre de 2015

LEÍDO: "Hombres en sus horas libres" de Anne Carson

   Esta escritora sabe lo que se hace. Vaya si lo sabe. No la compararía con John Ashbery si ella no hubiese declarado la influencia de éste. Pues bien, nos hallamos ante uno de esos casos en que el epígono está a la misma altura que la escuela original. Anne Carson es otra extraterrestre, pero al menos con perfil humanoide.
   Ya lo hago con la poesía estadounidense y con la canadiense me ocurre lo mismo: me estimula ir trazando azarosamente un mapa particular de lecturas contemporáneas made in Canada. Me gusta ir a ciegas y encontrarme librazos como éste, versos como estos, del poema ‘El guante del tiempo, por Edward Hopper’:


Sucede
que la pintura es inmóvil.
Pero si acercas un oído al lienzo oirás
el sonido de una rueda espléndida en camino.
En algún lugar alguien está viajando hacia ti,
viajando día y noche.
Abedules desnudos se suceden.
La carretera roja se desvanece.
Ten, sostén esto:
indicio.
Sucede
que un buen guante de noche
mide 22 cm. del dobladillo a la punta.
Éste fue un guante “filmado por la espalda”
(como dijo Godard de su Rey Lear).
Mientras escuchaba a sus hijas Lear
sintió el deseo de ver sus cuerpos
extendidos sobre sus voces
como piel blanca de cabritilla.
Pues, ¿en qué difiere el tiempo de la eternidad sino en que lo medimos?


[Traducción: Jordi Doce]


   La excentricidad lingüística, la originalidad poético-ensayística, la sutil erudición helenística y el experimentalismo caligráfico y temático de Hombres en sus horas libres me dejan más que satisfecho.






martes, 8 de diciembre de 2015

LEÍDO: "Proverbios probables" de Carlos Alberto Alcaraz

   Realzado con un poema laudatorio de Antonio Marín Albalate, con prólogo ilustrativo de Jeannine Alcaraz y epílogo crítico de José Siles, este libro está colmado de los dibujos y máximas alternativas que nos faltó escribir en las tapas de los cuadernos cuando éramos estudiantes de secundaria. Nuestro ingenio y experiencia no daba para tanto. Ahora sí, ahora la mochila no está desbordada, pero acumula peso más que suficiente entre todas las aulas de la vida donde Carlos Alberto Alcaraz ha estudiado. Este plato proverbial es una salsa burlesca que mezcla refrán hedonista manipulado (A quien madruga / precoz arruga), trufa dadaísta (Antes rigor post mortem / que embarazo psicológico), pareado crítico-social (Antes hijas de papá, / ahora parias con guasap) y unos extraños racimos de zen macarra con rima asonante:

Sólo habría sido amistad
si doliese al terminar.

     [...]

Si sólo curas lo superficial,
¿para qué te quejas de las puñalás?

     [...]

Yo también es pronombre personal.
No te dé cosa el usarlo a patás.

   Les voilà: misiles aforísticos que llevan la firma de un carcajeador melancólico, un estoico chanclicida, un anarquista etimológico y un maestro de la extravagancia de merendero.
   Que el espíritu de Tristan Tzara, Boris Vian y Georges Perec rimen por siempre contigo, Carlos.



LEÍDO: "Hasta un poco más todavía" de Jeannine Alcaraz

         Este libro ha tardado muchos años en publicarse, aunque la misma autora se justifica al final de sus palabras preliminares: «Pienso que todo llega a su debido tiempo». Jeannine, en cuerpo y alma, es una radiante mujer madura que arrastra una larga experiencia en fondos y cúspides carnales y espirituales —no sé si por eso cita entre polvo y polvo a San Isidoro de Sevilla y a Santa Teresa de Jesús—. Abandonó Orán, su ciudad natal, a los dieciocho años, vivió un tiempo en Avignon, regresó a España, tuvo dos hijos y quedó viuda a temprana edad. Tras su trabajo en la enseñanza y la traducción (Jacques Prévert, Paul Dakeyo, Rabia Djelti, Maram al-Masri, Moncef Ouhaibi), superó una enfermedad y se ha reencontrado con el amor-pasión, mecanismo que ha hecho saltar la chispa definitiva para hornear esta ópera prima.
         Pude asistir a la presentación de este libro y la autora quiso dar las gracias a su maestro en el inicio de la escritura erótica, el poeta José Mª Álvarez. Ésta voceó el mejor y mayor consejo que el novísimo le dio al proponerse escribir versos afrodisíacos: «Jeannine, para crear literatura erótica lo primero que tienes que hacer es poner el coño encima de la mesa».
         Y así lo hizo. Verbi gratia:

Me hueles
como un animal.
Me hueles
el pelo,
los sobacos,
el ano.
Y me das la vuelta.
Me hueles las ingles,
me hueles el coño.
¿A qué esperas?
Fóllame de una vez.

         Como debe ser: sin deliberación alguna, haciendo languidecer la energía viril hasta la última gota. El vanidoso personaje de la Jeannine más venusina folla con el diablo si hace falta, porque ella ya ha soñado, ha practicado y ha llorado mucho el amor. La autora está de vuelta cuando nosotros estamos yendo, por eso también está presente el humor, desacralizando el erotismo y descojonándose de sí misma.
         Sigamos teniéndolo claro: de todo lo que es superfluo para hacernos felices, el sexo es de las mayores conquistas que puede aportar el ser humano.
         Amén.



sábado, 5 de diciembre de 2015

POETRY PLANET: Anti-recomendación navideña I

   Diez libros de poesía que no recomendaría a mis amistades leer durante estas navidades (ni nunca):

—Cualquiera publicado por la editorial Espasa (Colección Poesía).
—Cualquiera publicado por la editorial Bubok.
—Cualquiera publicado por la editorial Exlibric.
—Cualquiera publicado por la editorial Al aire.
—Cualquiera publicado por la editorial Frida.
—Cualquiera publicado por la editorial Create Space.
—Cualquiera publicado por la editorial Lapsus Calami.
—Cualquiera publicado por la editorial Círculo Rojo.
—Cualquiera publicado por la editorial Avant.
—Cualquiera publicado por la editorial Andante.

   Así, por ejemplo.
   Un abrazo, feliz año nuevo y esas cosas.



sábado, 21 de noviembre de 2015

POETRY PLANET: Un poema anónimo del siglo XVII


Es largo como un palmo,
tieso cuanto puede ser,
con pelos a la redonda,
y se carga y descarga
en poder de una mujer.

Pelusa por fuera,
pelusa por dentro:
alza la pierna y métela dentro.

Carne nació sin gueso
lo que en la mano tomastes,
y luego se puso tieso.
Espántome mucho de eso,
que una mujer honrada
sea tan aficionada
a palpar carne sin hueso.

Entre dueñas y casadas
preguntan doncellas tiernas
qué es aqueso que, acostadas,
les meten entre las piernas:
es largo, liso, redondo
y con un horado al cabo,
y va, de zumo cargado,
y descarga en lo hondo.



domingo, 15 de noviembre de 2015

POETAS EN EL PENTAGRAMA: Coral de vivos y muertos

   No la pondrán en ningún programa de televisión como banda sonora de imágenes del miedo y del horror en el corazón de Europa, pero esta estremecedora canción es la que siento más cerca respecto a lo acontecido la noche del viernes 13. Solamente habría que cambiar el nombre de la ciudad que cita John Cale: Nueva York por París. O quizá dé lo mismo.


CORAL

Bájame
hasta la luz de tu habitación,
bájame
donde todas las ventanas están rotas
y la nueva vida ha acabado.

Si tu vida está rota y vacía
como las calles de Nueva York en la oscuridad
y necesitas un amigo al que agarrarte,
allí estaré, en la esquina, por ti.

Y el coro de los vivos
y el coro de los muertos
cogidos de la mano desde el principio hasta el final.




 CHORALE

Hold me down
to the light in your room,
hold me down
where the windows are broken around
and thal all just new living is done.

If your life is all broken and empty
like the streets of New York in the dark
and you need just one friend to hold on to,
I’ll be there in the corner just for you.

And the chorale of the living
and the chorale of the dead
hand in hand from the beginning til the end.



sábado, 14 de noviembre de 2015

POETRY PLANET: Los hijos de las tinieblas

   Qué fortuna me dio el destino por haber nacido en Occidente. Gracias, Mary Quant, por inventar la minifalda. Gracias, Warhol, por el pop. Gracias, Francia, por la luz.
   Recordemos hoy a Tácito:

   Rara temporum felicitas, ubi sentire quae velis, et quae sentias dicere licet.


   Son raros aquellos tiempos felices en los cuales puedes pensar lo que quieres y decir lo que piensas.

TÁCITO
Historias



viernes, 13 de noviembre de 2015

POETRY PLANET: Lucha y placer

   Hace un lustro conversaba en un bar de Almería con un poeta más joven, no llegaba a treinta años. Andaba yo comentándole de pasada la grandeza de la obra de Gil de Biedma en medio de ese oasis de ignorancia y tristeza que era la primera España franquista, de cómo me costaba entender que no se reivindicara más su figura, de cómo en algunos países de Hispanoamérica la presencia de numerosos poetas propios memorables a lo largo del siglo XX hacía que costara valorar a Biedma lo suficiente. En fin, de todos esos asuntos de los que a veces habla la clase media ilustrada.
   Vi que fruncía el ceño en cuanto pronuncié el nombre del poeta barcelonés y paró en seco mi intervención. Haciendo una mueca casi compasiva, dijo:
   —No me gusta nada Gil de Biedma, Juande.
   —Ah, ¿no? —respondí extrañado.
   —No. ¿Por qué das por hecho que me gusta Gil de Biedma?, ¿porque era maricón y yo soy maricón?, ¿porque era catalán y yo también? Biedma era un triste y yo busco estar contento, Biedma era un señorito clasista y yo soy un trabajador de izquierdas, zurdo de verdad.
   Mi silencio duró apenas un segundo, a lo sumo dos. Giré rápidamente la conversación hacia otro rumbo literario más eficaz. Salieron otros nombres y surcamos otros caminos que desembocaron en la celebración etílica por el cante jondo de Mayte Martín y por el rock de Lou Reed y Sonic Youth.
   Tanto su percepción sobre mi punto de vista como su argumentación contra Gil de Biedma eran absolutamente erróneas, pero pensé que no merecía la pena gastar ni un solo gramo de mi energía en convencerle de lo contrario.
   De modo que acabamos despidiéndonos con un cálido abrazo amistoso, flotando hipnotizados en una noche de maravilla andaluza.
   Y todo siguió su curso.



sábado, 7 de noviembre de 2015

LEÍDO: "En la tierra de Nod" de Pedro Juan Gomila Martorell

   Creo que En la tierra de Nod es un paso mayor y hacia delante respecto del libro anterior, Arcadia desolada.
   Para empezar, el lenguaje y el estilo son más abiertos. Después habría que apuntar una temática más interesante por violenta y osada.
   Hay dos polos argumentales: de un lado, El Altísimo; de otro, el varón que ama a varón y fornica con varón. En esa cuerda tiemblan, luchan y se muerden muchos conceptos y objetos: el abrazo y el abandono materno, el cuchillo y la carne delicada de los testículos, el semen en la lengua y la gloria divina…
   En aquella tierra bíblica de Nod habitan, desterrados y olvidados, los hombres a los que cantaba La Banda Trapera del Río, el mejor grupo punk de Barcelona: los escupidos de la boca de Dios.
   Amén.
   Y a chuparla.
   Sin rencores.



viernes, 6 de noviembre de 2015

LEÍDO: "Últimas noticias de la escritura" de Sergio Chejfec

   Chejfec pone sobre la mesa un tema muy atractivo para los adictos a la lectura y la escritura, por eso este ensayo no es un libro “para escritores”, como se suelen calificar ciertas obras dirigidas a un destinatario reducido, sino también, y sobre todo, un libro para lectores que gustan de reflexionar sobre el hecho de leer.
   El autor porteño nos analiza leyendo. Consciente de que la lectura es un vasto universo de curiosas observaciones y averiguaciones, además, profundiza en el hecho puramente gráfico, visual, en cómo nos afecta la lectura por la forma de la letra; por el tipo de soporte en que está escrita (pergamino, manuscrito, papel o pantalla, libro o blog); por el protocolo manual o virtual que exija el acto de escribir.
   Nada es sobrante en Últimas noticias de la escritura. Ni las notas a pie de página, ni la bibliografía citada, ni las fotos que ejemplifican los dibujos performáticos o subrayados bibliófilos que se van citando.
   Pero no nos equivoquemos. Esto no es ensayo-ficción, subgénero por el que no guardo ningún interés. Esta obra es un ensayo creativo, cualidad bien distinta a la de traicionar con camuflaje insolente las bases de un género que debe avanzar partiendo de un material verdadero hacia un argumento. El ensayo-ficción, sin embargo, nace de la mediocridad y Chejfec es cualquier cosa menos un escritor mediocre.



jueves, 5 de noviembre de 2015

LEÍDO: "Aquí y ahora" de María Teresa Cervantes

   Los pocos homenajes que considero imprescindibles son aquellos que se brindan a una persona que está viva y puede apreciarlos y emocionarse en este mundo de los sentidos, no durmiendo al otro lado de la valla del cementerio. Por eso estoy orgulloso y agradecido a quien me invitó a ser partícipe de esta celebración.
   Dos cosas debo apuntar tras leerlo entero:

   —De todas las ediciones que ha preparado Antonio Marín Albalate para Huerga y Fierro u otras editoriales, esta es la que mejor resultado visual ha obtenido. Y las he visto todas.

   —Según mi criterio, los textos que logran atravesar triunfantes la barrera de la ternura y la admiración hacia Mª Teresa son los de José Alcaraz, Alexis Díaz Pimienta, Antonio Llorente Abellán, Cristina Morano, Sebastián Mondéjar, Ángel Paniagua, Alberto Soler Soto y una evocación en prosa de una noche que hace William Hernández Ospino.

   Rescato un párrafo de Toñi Gutiérrez Martínez que resume una percepción que todos los que queremos a Mª Teresa tenemos:

   María Teresa vive sola, pero no está sola. Vive en la necesaria soledad de todo poeta, en una estancia vital en la que oye pasar, de lejos, el ruido de los demás.



miércoles, 4 de noviembre de 2015

LEÍDO: "Sociología" de Salvador Giner

   Este portento académico profesó durante treinta años en las universidades de Chicago, Colonia, Barcelona, Cambridge, Reading, Lancaster y West London. Cuando se publicó este libro faltaban siete años para que Franco muriera en una cama. Muchos intelectuales mayores que vivieron su juventud en los últimos años del franquismo y el comienzo de la Transición aluden al jugoso tráfico —a veces permitido, muchas otras clandestino— de libros de estas características durante la “dictablanda”. Sociología tuvo que leerse con fruición por muchísimos estudiantes. Repasa excelentemente la definición de esa “nueva” ciencia y los temas que integran su contenido, es decir, todos los temas que competen al ser humano que convive con el resto de los de su especie: política, cultura, religión, familia, educación, tradición, poder, ideología, sexo, arte, economía…
   Lo cierto es que estos libros apelan a la sentimentalidad, ya no por su apariencia física —esas ediciones sesenteras y sobre todo las setenteras, ¡sublimes!—, sino por imaginar el contexto cercano en el que fueron escritos y recibidos por unos lectores ansiosos de descubrir textos en contra del determinismo económico como el que copio:

   La economía es un proceso de satisfacción de necesidades y de consumo de bienes. Los bienes económicos no son sólo objetos materiales de consumo, sino cualquier valor que haya de ser producido o conseguido mediante un esfuerzo o trabajo para ser luego poseído, etc. Esto nos lleva a un concepto, la propiedad.
   La propiedad es el derecho que se posee sobre cosas y personas. La clasificación más importante es la que distingue entre propiedad privada y propiedad común.
   La economía puede ser concebida como subsistema social del mismo modo que lo es la politeya o el mundo de las creencias colectivas. Ello significa, en primer lugar, que no es admisible entender la economía como causa universal de todos los demás fenómenos de la realidad social. El determinismo económico considera todo fenómeno de apariencia no económica como mera excrecencia, sublimación o “superestructura” de lo económico. 

   Es solamente un ejemplo entre tantas citas interesantes, cubiertas y rellenas de verdad.
   Y así, amigos, es como un joven estudiante español de los años 70 y primeros 80 subrayó con convencimiento absoluto párrafos y párrafos de un libro que abandonaría en la estantería de las pasiones enterradas y las movilizaciones paralizadas.
   Qué bueno que mientras haya sociedad haya relevos.
   Hasta el final. Hasta donde dé la mecha.
   A por ellos.



domingo, 1 de noviembre de 2015

LEÍDO: "Arcadia desolada" de Pedro Juan Gomila Martorell

   Por su hechura, su vinculación cultista y su lenguaje sellado, algo de aspereza gongorina tiene este poemario, crónica de una travesía espiritual. A veces busca claros y encuentra refugio en las lecturas estivales de juventud.
   Copio un fragmento ilustrativo:

[…]
mas siempre cuando estoy de vuelta
de algún viaje imaginario en la sabana,
después de cabalgar sobre avestruces,
de retar a Billy El Niño en la taberna,
tras bajar a las entrañas de la tierra,
o capear las tempestades de Milady,
sacudido por la angustia que regresa,
pienso en cómo elaborar un bebedizo,
vino, sal, romero, aceite,
bendecido mientras hierve
con ochenta padrenuestros
dedicados a los ángeles caídos,
que me vuelva imperceptible a los sentidos
de chacales peripuestos y formales
que me aguardan tras la vuelta de la esquina
de este próximo septiembre amenazante,
tal como la carta de Poe en la repisa
que nadie veía por ser evidente
su clara presencia,
antes de licuarme progresivamente
sobre el suelo poroso de mi adolescencia,
dejando sólo un charco de lágrimas sin llanto.