sábado, 31 de enero de 2015

LEÍDO: "El imperio de Yegorov" de Manuel Moyano

   A caballo entre la novela futurista de quiosco y la diversión científica de Boris Vian, este autor consigue algo que de vez en cuando se echa en falta en la narrativa contemporánea independiente española —demasiado centrada quizás en forcejear entre ellos para que Alfaguara les conceda un hueco como “nueva literatura indie/maistream”— y que se resume en cuatro palabras: echar un buen rato.



LEÍDO: "Llegada a las islas" de José Óscar López


   A los veintidós años titulé Abstract jazz a una casete TDK de 90 minutos que desvirgué enlazando temas de Gil Evans, Don Ellis, Art Ensemble of Chicago, Eric Dolphy, Archie Shepp, Keith Jarrett, Pastorius, Mingus, Steve Lacy... Por entonces yo ya tenía amistad con el autor de Llegada a las islas. Nuestras conversaciones en diferentes locales de Murcia solían estar desbordadas de amor a los sonidos y a las palabras. Lo que ambos desconocíamos era que cuando yo regresaba a casa estuviera recopilando la banda sonora de un libro suyo que iba a ser publicado más de quince años después.

   José Óscar López experience! ¡Sí!




SERPIENTES DEL PARAÍSO

Salió del trullo, le dio un libro ilustrado de Jack London
y un poco de dinero, antes de afeitarse y despedirse.

Las tardes son largas en los aeropuertos, desde entonces.

viernes, 30 de enero de 2015

LEÍDO: "Antología de la literatura guineana" de Donato Ndongo-Bidyogo

   Entre paisajes de cocos, imperios de mangos, bosques de okumes y ébanos puros, se erigió una escritura en español que era simbiosis entre la cultura autóctona oral y la hispana, con las bases puestas en toda la literatura oral fang que explica muy bien Donato Ndongo-Bidyogo en su interesante estudio introductorio. Entre los narradores brillan muy por encima de los demás el mismo Ndongo-Bidyogo, Maplal Loboch, José Buaki y Marcelo Ensema. Entre los poetas, aunque hay ejemplos vitales heroicos de autores castigados, asesinados o exiliados durante la dictadura de Macías tras la independencia, la única figura que ha sobrevivido dignamente a los oleajes estéticos del tiempo ha sido la de Francisco Zamora Loboch.
   Si ya agonizaba con la dictadura de Macías, la literatura dejó de existir en territorio guineano desde 1979. Solamente existe un tío asqueroso llamado Obiang que se dedica a reprimir y a hacer enloquecer a su pueblo desde hace más de tres décadas.



miércoles, 28 de enero de 2015

LEÍDO: "Montaña ciega" de Mohammed Ahmed Bennis

   Acabo de leer Montaña ciega. Este libro se publicó en 2006 y gracias a la fundación costarricense Casa de la Poesía se ha traducido al español. Los textos de Mohamed Ahmed Bennis, siguiendo a sus referentes (las aleyas del Corán, el clásico Al-mutanabbí, Rimbaud, Lorca, Goethe, Poe, Nietzsche, etc) proponen una imaginería borrosa, con inevitable atracción por lo fúnebre, pero en clave simbolista. Mohamed mira la vida palpitando desde la oscuridad.
   Copio un par de estrofas:

Llevo mi tumba
y me escapo disfrazado a la vida.
No hay nadie aquí,
excepto
restos de cielo
y cuervos graznando
sobre el cadáver de un poeta.

Descanso un poco
y busco el lobo mítico
que me preste su cara
para encontrar a una mujer
bajo un blanco árbol,
o busco huesos de hombres ahogados
en alguna parte de la noche.



lunes, 26 de enero de 2015

LEÍDO: "Autopsia" de Miguel Serrano Larraz

   Con la narrativa del yo uno debe tener mucho cuidado porque te cuelan cada truño masturbatorio impresionante. Esta “novela forense” está muy lejos de ello. Su autor despacha magistralmente su infancia y juventud, sus peculiares satélites y los traumáticos meteoritos que atraviesan ese planeta enterrado entre el colegio, el instituto y la universidad.
   Los escritores nacidos en el primer postfranquismo ya se han convertido en mamás y papás tardíos, y poseen la “serenidad moral” para moldear un retrato consistente de su generación: los niños, adolescentes y jóvenes que veían a Alaska en La bola de cristal, a Miriam Díaz-Aroca en Cajón desastre y a Pearl Jam en la MTV. Y también leían y se drogaban, claro. Algunos mucho.



LEÍDO: "Aquí yacen dragones" de Fernando León de Aranoa

   Se nota que a Fernando León de Aranoa le apasiona el humor blanco y atmosférico de ciertos autores hispanoamericanos (Mugica Laínez, Monterroso, cierto Cortázar...).
   Entre tanto relato breve, hay de todo: algunos parecen un certero poema, otros no tienen gracia ninguna, otros son correctos, otros parecen ejercicios no resueltos de un taller de narrativa, otros tienen una brisa de genialidad, otros arrancan una sonrisa...
   Resumiendo, un libro simpático, agradable para echar un rato acompañado de un té frío con chorrito de whisky en una terraza marítima. Por ejemplo. Yo qué sé.



viernes, 23 de enero de 2015

LEÍDO: "Mediterráneo en versos orientales" de Aurora Saura

   Es una plaquette publicada por la librería murciana Diego Marín, capricho para los seguidores de Aurora Saura.
   Copio el último “haiku mediterráneo”:

XXIII

En ese vaso
la luz va declinando.
Cae la anémona.



miércoles, 21 de enero de 2015

LEÍDO: "Sostenido ensueño" de Carmen Conde

   Libro flojo de Carmen Conde, con sobrepeso de adjetivos. Aún así, subrayo el último texto, que me parece de lo poco interesante que hay en esta obra:


AUTOBIOGRAFÍA

Mi destino, como un fruto: de sus hojas verdes, olientes, a su corteza amarga, a su pulpa tierna y a su semilla agria y confortante.
En lo remoto, un caliente paisaje; encima, muchos paisajes diversos; y mañana, el zumo de la simiente, la gran síntesis de raíz suprema. Para entre tanto, grande y gloriosa de sangre, construir y destruir los días.
Vueltas de mi fruto, aspas de mi destino. Fracaso de cada vez en la vez de ilusión que se juega mi frente.



sábado, 17 de enero de 2015

LEÍDO: "La letra escarlata" de Nathaniel Hawthorne

   Me gusta hasta la larga introducción ensayística con la que Hawthorne enmarca esta exploración narrativa del pecado.
   Es lo bueno de las novelas clásicas y controvertidas. Cómo olvidar ya a las selváticas Hester y Pearl Prynne, su inyección de valentía insuflada en el reverendo Dimmensdale para mandar a tomar viento los asfixiantes preceptos que él mismo vocea en el púlpito.
   Y a todo esto los indios, ahí, de comparsas más que de otra cosa, viendo cómo le crecen los cuernos a Roger Chillingworth y cómo estos barbudos blancos teatralizan continuamente sus miserias y ensayan la hipocresía innata del puritanismo, que, como bien se sabe, es de las creaciones más sucias y dañinas del hombre.



LEÍDO: "El impostor" de Javier Cercas

   He terminado de leer El impostor de Javier Cercas. Salvo esas ochenta o noventa páginas centrales de bucles informativos con los que el autor corre el riesgo de gripar el motor de la lectura por repetición innecesaria y exceso de “aficcionalidad”, a mí me ha parecido un pedazo de libro digno de un narrador de inteligencia portentosa y —muy importante— con agallas, psicoanalizando en público sus tripas de pequeño-burgués (en el fondo, las de todos los pequeño-burgueses que habitamos este mundo) como muchos no osarían hacerlo.



jueves, 15 de enero de 2015

LEÍDO: "Júbilos" de Carmen Conde

   Y sigo con esta extraña fiebre “carmencondiana” que me ha dado desde hace unos días. Esta vez con un libro engañosamente infantil que me recuerda a uno posterior de Ana Mª Matute: Los niños tontos, de 1956. Júbilos fue publicado en 1934, con prólogo de Gabriela Mistral y dibujos de Norah Borges de Torre.




   Copio un fragmento:

   Yo no había visto nunca una playa de noche. Aquel mar del norte africano, cuando bravo, todas las horas se las pasa gritando en sus caracolas. […] Creí que unos hombres tiraban de las barcas, jugando, y era que sacaban del mar los restos de un bote de pesca, y a los pobres pescadores ahogados cerca de Tramontana.
   Así que los dejaron sobre la arena, ésta empezó a hundirse bajo su enorme peso. Se lo conté a Freja a la mañana siguiente, y nos fuimos al cementerio, muy próximo de nuestra casa.
   Los hombres estaban hinchados, con las cabezas picoteadas por los peces y un gigantesco suspiro en los pechos.
   Por el bolsillo de la blusa rota del grumete ahogado asomaba un pececillo sus esféricos ojos coagulados.

miércoles, 14 de enero de 2015

LEÍDO: "Mientras los hombres mueren" de Carmen Conde

   He leído Mientras los hombres mueren. Decía Carmen Conde que escribió este libro mientras Madrid era bombardeada. Una parte importante de él está dedicada «a los niños muertos por la guerra», acompañada de una foto de 1938 que no reproduzco, pero en la que se ve un grupo de cuatro niños aterrorizados ante la caída de una bomba que no llegó a explotar, en la calle Alcalá esquina con Barquillo.
   No se cansa uno de leer testimonios que corroboren lo inútil que es el dolor y la necesidad de denunciarlo.




   Copio un fragmento:

   Han aullado los barcos, millares de hombres que querían huir, vencidos. Los audaces alcanzaron nave que los salvara. Pero cuántos andan llorando su derrota y caminan con sed y con hambre. Sin monedas, sin mano amiga que les otorgue consuelo.
   Como un súbito alud inmensísimo terminó la guerra.
   Se desplomó la paz.

martes, 13 de enero de 2015

LEÍDO: "Empezando la vida" de Carmen Conde


   —Tu padre nunca pensó en el día de mañana.
   —Mamá, ¿qué es «el día de mañana»?
Se reía entonces ella mostrando su magnífica dentadura blanca, y toda su cara morena era un canto de salud y de esperanza. Qué joven era mi madre.
   —Tampoco lo comprendes tú, ¿verdad? Pues, hija, el día de mañana es…, es «después». ¿Entiendes? Cuando uno se cansa de trabajar porque está enfermo o viejo, hay que tener algo que le permita vivir sin sacrificar a nadie.
   Intenté que me explicara mi padre aquello, no muy claro para mí. Pero él se encogió de hombros, indiferente, tardando en contestarme. Luego me miró como si quisiera calar mi alma futura.
   —Eso son cosas de tu madre.



lunes, 12 de enero de 2015

LEÍDO: "Humedal" de Daiana Henderson

   Joven poeta de Paraná. Sangre fresca, buena brisa, manera sencilla y sutil, inteligencia nueva. Uno ya lo sabía, pero es conveniente recordar que la poesía argentina respira saludablemente más allá de Buenos Aires.
   Copio uno:

PÍXELES

La única foto que queda
de los dos es una, abrazados,
sacada con el celular.
Voy a ampliarla,
a imprimirla en una
gigantografía.
Vernos hechos de píxeles:
partículas de colores
que alguna vez conformaron
una imagen que se parece
a nosotros dos abrazados.
Ahora juntás tus pedazos
—después de la última discusión—
y te vas a armarte a otro lado,
junto a otra, en otro soporte
y en buena definición.



jueves, 8 de enero de 2015

POETAS EN EL PENTAGRAMA: Pepe Marchena

Pepe Marchena, uno de los pilares del cante jondo, en su lecho de muerte por un cáncer de esófago, pidió un favor a su esposa cuando bajaba las persianas del cuarto donde agonizaba:

—No las bajes, mujer. Tiempo tendré de estar en la oscuridad.