viernes, 31 de julio de 2015

LEÍDO: “Lo que a nadie le importa” de Sergio del Molino




   Porque los soldados saquean. Los soldados entran en las casas y roban todo lo que les cabe en las mochilas. Los soldados violan a todas las mujeres que pueden. Arrancan las muelas de oro de los muertos y calculan su talla de pie para decidir si se quedan también con las botas. Luego, en las fotos que se difunden, posan sonrientes y benefactores del brazo de voluntarias gazmoñas del Auxilio Social. Asan longanizas como si la guerra fuera una excursión de boy scouts. Bromean con niños en pantalón corto junto a grandes cañones en reposo. Lo que ocultan esas fotos son los días de caminata bajo el sol y el viento de Los Monegros. El hartazgo de un rancho soso y escaso. El olor a mierda que traen del frente y no se va nunca de la nariz. Los sesos de los compañeros que les han salpicado la cara. Las piedras clavadas en las costillas cuando se intenta dormir vestido en el suelo con el arma cargada al lado, mientras otros montan guardia con la intención de levantarlos a patadas en cualquier momento, tan pronto se oiga un disparo o un chasquido en medio de la oscuridad.

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