martes, 8 de diciembre de 2015

LEÍDO: "Hasta un poco más todavía" de Jeannine Alcaraz

         Este libro ha tardado muchos años en publicarse, aunque la misma autora se justifica al final de sus palabras preliminares: «Pienso que todo llega a su debido tiempo». Jeannine, en cuerpo y alma, es una radiante mujer madura que arrastra una larga experiencia en fondos y cúspides carnales y espirituales —no sé si por eso cita entre polvo y polvo a San Isidoro de Sevilla y a Santa Teresa de Jesús—. Abandonó Orán, su ciudad natal, a los dieciocho años, vivió un tiempo en Avignon, regresó a España, tuvo dos hijos y quedó viuda a temprana edad. Tras su trabajo en la enseñanza y la traducción (Jacques Prévert, Paul Dakeyo, Rabia Djelti, Maram al-Masri, Moncef Ouhaibi), superó una enfermedad y se ha reencontrado con el amor-pasión, mecanismo que ha hecho saltar la chispa definitiva para hornear esta ópera prima.
         Pude asistir a la presentación de este libro y la autora quiso dar las gracias a su maestro en el inicio de la escritura erótica, el poeta José Mª Álvarez. Ésta voceó el mejor y mayor consejo que el novísimo le dio al proponerse escribir versos afrodisíacos: «Jeannine, para crear literatura erótica lo primero que tienes que hacer es poner el coño encima de la mesa».
         Y así lo hizo. Verbi gratia:

Me hueles
como un animal.
Me hueles
el pelo,
los sobacos,
el ano.
Y me das la vuelta.
Me hueles las ingles,
me hueles el coño.
¿A qué esperas?
Fóllame de una vez.

         Como debe ser: sin deliberación alguna, haciendo languidecer la energía viril hasta la última gota. El vanidoso personaje de la Jeannine más venusina folla con el diablo si hace falta, porque ella ya ha soñado, ha practicado y ha llorado mucho el amor. La autora está de vuelta cuando nosotros estamos yendo, por eso también está presente el humor, desacralizando el erotismo y descojonándose de sí misma.
         Sigamos teniéndolo claro: de todo lo que es superfluo para hacernos felices, el sexo es de las mayores conquistas que puede aportar el ser humano.
         Amén.



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