lunes, 22 de febrero de 2016

LEÍDO: "Recetas para astronautas" de Basilio Pujante

         Hace casi un año Balduque publicaba un libro de poemas de Vicente Velasco titulado Principio de gravedad. Uno de los vídeos de promoción, filmado por el artista multidisciplinar Domingo Llor, mostraba durante unos minutos la secuencia lineal de un astronauta respirando a lo Darth Vader. Ahora Balduque publica un libro de microrrelatos, relatos breves y relatos de extensión convencional titulado Recetas para astronautas.
         Gravedad, astronautas… Esto, obviamente, no es casualidad, es una declaración de principios galácticos. La tendencia gravitatoria del poeta Vicente Velasco, del narrador Basilio Pujante y de ese Halcón Milenario comandado por los editores José Alcaraz y Pilar García es abierta y desvergonzadamente madridista.
         Anécdotas aparte, me consta que Basilio Pujante es un gran aficionado a la música popular y probablemente él estaría de acuerdo con cualquier ambientación musical celeste para su ópera prima. Me atrevo a hacer de disc jockey/lector y asignarle la magnífica banda inglesa de rock espacial Spiritualized, concretamente su disco Ladies and Gentlemen We Are Floating in Space mientras se pasan las páginas de este despegue narrativo.
         No soy amigo íntimo de Pujante, pero sí somos cercanos y le conozco lo suficiente para hacerle un perfil cual CSI a la española. Ya se sabe que nuestras acciones nos definen y nos delatan, pero también nuestros gustos y nuestros contextos. Él pertenece a una generación, la de los 90 —¿espíritu de Seattle, primeros movimientos antiglobalización? ¡Bah!, etiquetas forzadas de los periodistas—, y eso se nota. Es la última generación que no creció con un teléfono móvil inteligente pegado a su cuerpo y a su mente, no fue educada en la inmediatez cultural, en el ansia del “dámelo todo, dámelo ya”, y aunque ahora niños, jóvenes, adultos y ancianos se sientan completamente integrados en esa contigüidad tecnológica-humana, lo cierto es que escritores como Basilio, por circunstancias cronológicas, tienen la ventaja de que han conocido una educación sentimental anterior a la urgencia irreflexiva que a veces nos domina. Por eso, la formación tradicional sumada a la disposición de los nuevos canales de instrucción, aprendizaje, comunicación y creación desembocan en partos como Recetas para astronautas.
         Basilio estudió Filología Hispánica. Aprovechó esos recursos académicos para conocer bien los códigos, los rincones, los giros, los cepos y todo tipo de trampas misteriosas dispersadas por el lenguaje. Sabe marcar un estilo, bastante británico, por cierto. Me atrevería a tildarlo incluso de narrador british.
         Estilo, voz personal, sí, eso es lo que ha buscado y ha encontrado este autor. Esa debe ser la meta. Los lectores de narrativa breve contemporánea sabemos que un libro de cuentos no debe ser una colección, agradecemos la coherencia ambiental que los une. Y esa unidad tiene que ver con dos cosas: el humor (imprescindible en el mundo Pujante) y la ingenuidad fingida para producir sorpresa.
         Añadimos otro dato: Basilio realizó una tesis doctoral sobre microrrelato contemporáneo en español, o sea, ha leído lo que no está escrito sobre este tema, por lo tanto tiene registradas, almacenadas y etiquetadas las numerosísimas estrategias, estructuras, cimientos, canales, alcantarillados, tuberías, sótanos y desvanes de los textos que este subgénero narrativo ha cosechado en nuestro idioma. Lógicamente, también se ha servido de ello para volcarlo en sus páginas y en los desarrollos argumentales que sufren o gozan sus personajes.
         Un último dato: Basilio imparte talleres de escritura. Con el tiempo él se ha dado cuenta de que no sólo enseña, sino de que se enriquece con las ocurrencias del alumnado que va pasando por su aula de motivación literaria. Su destreza mejora con los demás, su sociabilidad prospera y la inteligencia positiva se desborda.
         Hay mucho amor a los libros en este libro; hay buena vibra; añoranza de la inopia y el ensimismamiento infantil; enrevesamientos de adulto flotante; blancura humorística con matices grisáceos; heterodoxia clara, asumida; brillos concisos y en versión extendida; geografías cercanas y viajadas; hilos, charcos, acequias y torrentes verbales, manifiestos plurales y azules.



No hay comentarios: