viernes, 21 de julio de 2017

LEÍDO: "Edificio del recuerdo" de María Teresa Cervantes




   Aunque el grosor de este libro se deba tener en cuenta, me ha perseguido el entusiasmo desde la primera a la última página. La infancia con Papá Pencho —familiar que proyecta sabiduría e inspira tanta ternura—, Tío Vicente o el abuelo Andrés; la invasión de los nuevos ricos de la posguerra; los días felices en la ciudad de Murcia; los primeros contactos con la muerte; la figura del padre, del que dice que, «a pesar de haber sido inteligente, no era hombre de hondos pensamientos»; el descubrimiento de la fe, tan apegado al temor; la vigilancia continua del pasado y el rostro de la soledad; la panorámica de escritores y artistas locales que conoció tan enigmáticos como Mariano Pascual de Riquelme, Agustín Meseguer, Vicente Ros, Ramón Alonso Luzzy, Nicomedes Gómez, Alberto Colao, María Cegarra, Asensio Sáez; la de los mismos perfiles en sus estancias francesa y alemana; el relámpago maravilloso y destructor que fue el conocimiento de V. Christoff; la vuelta a Cartagena con la maleta de la universalidad ya siempre dispuesta. Todo ello conforma el monumento memorial de esta poeta tan valiente. La admiro.

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