viernes, 4 de agosto de 2017

LEÍDO: “Cabalgar en las alas de la tormenta” de Efraín Bartolomé

   El poema es llama histórica; es cuerpo, cuchillo redondo; su lenguaje es saliva, leche, miel, caldo que nos humedece la carne erecta y entra en contacto con labios, dedos, vientres, pómulos, costillas, bocas, pie, corazón, caderas, pezones; el cuerpo que después mira a las estrellas, donde la noche, la ceniza, donde los ángeles, las sombras, los vientos y las lluvias vuelven a iniciar el ciclo del fuego y la humedad.
   Partiendo de que uno de los temas más peligrosos que existen para ser tratados en la creación literaria es el amoroso, en esta antología que recoge versos de los poemarios Música solar, Cuadernos contra el ángel, Música lunar, Canto para la joven concubina, Partes un verso a la mitad y sangra, Ojo de jaguar, El son y el viento y Avellanas, Efraín Bartolomé no tiene ningún miedo a bañarse y nadar inagotablemente en el amor bajo la eterna mirada de La Diosa. Por eso mismo no es de extrañar que Cabalgar en las alas de la tormenta esté prologado por Soren Peñalver, uno de sus posibles homólogos mediterráneos, al menos en la manera de sentir espiritualmente este mundo.




   ¿Es Efraín el último hippie salido hispanoamericano? Por momentos parece un primo segundo de Jerry García que colaboró en algunas letras de los comienzos de The Grateful Dead para abandonarse después a la escritura de lleno. ¿Es Efraín el último poeta de la mística erótica mexicana? Precisamente el último pequeño poema de este libro habla y me deja callado, preparado para aplaudir:

MUJER

Viajar en ti
quiere decir
quedarse.

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