jueves, 3 de agosto de 2017

LEÍDO: “Maleza viva” de Gema Pellicer

   La frontera entre microrrelato, aforismo y poema en prosa es eso precisamente: una frontera, una especie de cuerda donde el acróbata que escribe se la juega en cada microsegundo, gesto, palabra, avance, giro… Mucho cálculo logrado tendría que haber hecho Gemma Pellicer para que los noventa y seis textos de Maleza viva nos dejaran exhaustos de emoción tras la función de la atleta circense. Hay frialdad, tibieza, momentos con más o menos fuste, y hay hallazgos de una precisión plausible.




   HOMBRE LOBO

   Ese tipo de ahí sentado al ordenador con pinta de pocos amigos, ese que viste gorra de visera calada hasta las cejas, de aspecto serio y sumamente concentrado, lleva más de una hora volcado sobre sí mismo para mejor hablarte, para mejor escribirte y leerte, para mejor olerte. Si te fijas bien, ese tío que parece ir a lo suyo y no estar para nadie eres tú. 

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